Sexologa Clinica

Sexologa Clinica
Psicoterapeuta.

martes, 3 de enero de 2017

La Biblia del Sexo consiguelo con un 10% de descuesto

Es cierto que no existe una formula exacta para el disfrute porque todos tenemos gustos diferentes y que causan el estímulo deseado pero lo que te funciono con uno no tiene por qué gustarle a otro.  Pero si podemos desarrollar habito para darle placer a cualquier persona con la que estemos a la hora de disfrutar del sexo con totalidad, desde la esfera fisiológica y corporal hasta la emotiva y psicológica, abandonando perjuicios y falsos mitos. Quiero guiarte hacia el verdadero arte de disfrutar que te despojes de tanto tabúes, mi deseo es que te acepte tal cual eres y que aprenda a explotar la gran energía sexual que hay dentro de ti, te invito a disfrutar y hacer disfrutar a tu pareja… Vamos a dejar atrás los tabúes que no hacen más que ponernos limitaciones, te invito a que haga realidad todas y cada una de tus fantasías, puedes hacerlo, que nadie te detenga, lo mereces  y debes aprovechar esta oportunidad para conocerte más y mejor  y que tu mundo interior se ilumine para que puedas descubrir todo lo maravilloso que hay en tu sexualidad.
Quiero compartir contigo este libro que es una guía del amor sexual y que te servirá como un orientador a la hora de buscar ese cambio soñado, te ayudara a  resolver tus problemas, útil y práctica, aquí voy a  analizar todo y cada uno de los problemas relacionado con el sexo y  a revelar algunos secretos para disfrutar plenamente de las relaciones sexuales. Solo o en pareja, solo tiene que estar dispuesto/(a) a sentir a disfrutar y a darle rienda suelta a tu imaginación.
Si me lo permite exploremos juntos a lo largo de este libro por camino desconocido del verdadero disfrute, si me lo permites te ayudare a reconstruir la pasión de tu relación… Aprende a disfrutar te encantara, no te limite.
Si desea aprender más del sexo no dudes en mandarme tus opiniones o consulta a mi e-mail personal con gusto te guiare personalmente y si tienes problemas en tu relación o contigo misma/o no dudes en visitar mi consulta.


 @doctorasexual1.

 Clarys de la cruz.

http://clarysexologa.blogspot.com.es
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Relaciones de pareja, como solucionar problemas de pareja

Aunque en ocasiones no lo parezca, somos seres racionales. Y si en ocasiones no lo parece es porque cuando la ira nos invade, la mente se nos nubla y quizá lo que sale por nuestra boca no sea lo más adecuado para solucionar nuestros problemas de pareja. Quizá nos desahoguemos por un breve período de tiempo, pero a la larga, terminaremos ocasionando graves estragos en nuestra convivencia. Y no es que no sepamos cómo tratar a nuestra pareja, sino que en esos momentos críticos perdemos lo que precisamente debería ser más importante, el sentido común. Ya se sabe lo que dice el simpático proverbio de nuevo cuño: “no discutas con un tonto, porque primero te hará bajar a su nivel y después te golpeará con su experiencia”. Algo semejante puede aplicarse al mundo de las relaciones de pareja, en el que debemos evitar ser arrastrados a la espiral en la que parece haber caído la otra persona. Más que contraatacar de manera cada vez más fuerte, quizá sea más inteligente rescatar a nuestra pareja de su propia estupidez y ayudarle a mantener la cabeza fría. O, si tal cosa no es posible, tener en mente los siguientes consejos la próxima vez que el asunto esté a punto de írsenos de las manos. 
¿Por qué estás enfadado?
Para y deja que la otra persona se explique:  No se trata únicamente de contar hasta diez entre exabrupto y exabrupto, sino también en dejar que la otra persona se explique y presente su versión de los hechos ante tus acusaciones. Quizá ello evite un aumento de la tensión hasta un punto de no retorno y solucione el problema sin necesidad de elevar el tono o sacar a colación otros temas. Nuestra mente funciona más rápido que nuestra lengua, y a veces una simple conversación sin alzar la voz sirve para convertir las sombras en luz.
Revisa tus argumentos
Hazlo en el momento indicado
No pidas lo que no puedes dar
Una discusión no se puede ganar, sólo perder
Ponte en la piel del otro
Intenta responder a dicha pregunta y descarta la primera respuesta: en muchos casos seguramente lo que tanto te haya enfurecido no sea el objeto de la discusión que se está manteniendo, sino otra razón más profunda o quizá un problema muy concreto que aún no se ha resuelto. En otros casos, ni siquiera tu pareja tendrá la culpa de tu enfado, sino que este puede haberse ocasionado en otro ámbito (trabajo, familia) y es ella quien está pagando los platos.
Muchas personas comienzan a discutir con una idea clara en su cabeza sobre lo que han de decir, especialmente si son ellas las que comienzan la confrontación. Ya que tan sabida tenemos la lección, quizá convenga revisar nuestra argumentación antes de pronunciarla en voz alta y, de esa manera, comprobar si lo que sugerimos es cierto o si se trata de una mera estratagema para hacer sentir mal a nuestra pareja. Si es así, quizá sea preferible tragarnos nuestras palabras.
Para discutir apropiadamente sobre algo que nos molesta, también hay que saber cuándo hacerlo. El peor momento es, desde luego, cuando le tensión está a punto de explotar o en mitad de un cruce de acusaciones interminable, cuando las emociones nos hacen airear esos molestos trapos sucios que toda pareja tiene. Pero quizá tampoco sea muy apropiado aprovechar el buen rollo romántico para sacar a relucir aquel pequeño problemilla que ocurrió hace un mes y que hasta entonces no nos habíamos atrevido a comentar…
La estabilidad de una relación de pareja debe forjarse en el equilibrio más o menos simétrico entre ambos miembros: antes de acusar a la otra persona quizá convenga que nos paremos a pensar si estamos en disposición de exigir algo asía la otra persona o si es preferible, por el bien de ambos, pasar por alto pequeños detalles que en nuestro caso también han sido pasados por alto.
¿Cuál es el fin de toda discusión de pareja? ¿Intercambiar exabruptos hasta que uno de los dos se dé por vencido y, convencido, pida perdón a su pareja y acepte que esta tiene toda la razón y nada más que la razón? ¿O simplemente hacerle comprender que uno de sus comportamientos nos ha molestado y que en lo consecutivo es preferible que se lo piense dos veces antes de volver a hacer algo semejante? Recordemos que muchas personas han ganado discusiones, pero a cambio, han perdido a sus parejas.
Los sentimientos no se discuten
El sistema judicial puede ser falible en ocasiones, pero la historia de las leyes ha proporcionado al ser humano una serie de herramientas racionales y útiles para solucionar sus conflictos. Por eso, quizá no sea tan mala idea tomar algunos de sus consejos y aplicarlos a nuestra vida en pareja, como es centrarnos en los hechos y no en las especulaciones. Es vital recordar que podemos tener algún desencuentro sobre los planes futuros o pasados, pero juzgar o anticipar sus sentimientos no nos hará más que realizar presunciones equivocadas.
Apelar a la empatía con la otra persona es uno de los consejos más habituales cada vez que surge una discusión, pero raramente se lleva a la práctica de manera estricta. Ello quiere decir que no estaría mal pensar cómo nos sentiríamos nosotros mismos si nuestra pareja nos espetase aquello que acabamos de reprocharle, si realmente somos justos al realizar tales acusaciones y si viene a cuento. Porque probablemente, la respuesta será negativa. 

Clarys De La Cruz  Sexologa y Psicoterapeuta