Sexologa Clinica

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Psicoterapeuta.

lunes, 10 de abril de 2017

Sal de la rutina… Comienza a cambiar. El misionero

La posición del misionero es la más frecuente en nuestra civilización. Por eso, tiene la reputación de ser una postura sexual banal y rutinaria. Sin embargo, para muchas parejas sigue siendo una posición cómoda y dadora de sensaciones fuertes. Un preludio para la excitación o, al contrario, la última posición para abandonarse al gozo.
El origen del misionero se remonta a la colonización de  América por religiosos españoles. Existen dos versiones. En la primera,  los religiosos españoles recomendaban la postura del misionero a los indígenas para que dejaran de hacer el amor “como animales”. En la segunda, era la utilizada por los propios misioneros para fecundar, con la meta de cristianizar, el mayor número posible de mujeres indígenas. Sin embargo, científicamente no se ha probado la relación entre la práctica del misionero y un aumento de las fecundaciones.
En la versión clásica,  la mujer se sitúa boca arriba con las piernas algo abiertas y el hombre se coloca encima de ella. El contacto visual establecido otorga la sensación de intimidad característica del misionero. Disfrutamos mientas nos miramos y descubrimos cara a cara. La comodidad  que facilita deja abierta la posibilidad de tocar al compañero en las nalgas y a las mujeres en el clítoris, garantizando así un intenso orgasmo.
Es una de las posturas sexuales que más variantes tiene. La mujer puede mover las piernas para darle un toque más picante al clásico y permitir una penetración más profunda. Para los más atléticos la mujer se recuesta sobre la cama y posa uno de sus tobillos en el hombro de su pareja, doblando ligeramente la otra pierna. Él se vuelca sobre ella medio arrodillado.
El clásico misionero está muy bien, pero ¿qué te parece modificarlo un poco? Sí, no solo hay una forma de practicar esta postura, existen variantes que te harán disfrutar más de esta posición. No será tan cómodo pero te prometemos que merece la pena probarlo. Pon un poco de picante en tus relaciones con estas siete posturas diferentes del misionero que vas a desear probar ahora mismo.
¿Sabías que no solo hay una forma de hacer la postura del misionero? Esta posición tiene una serie de variantes igual o más estimulantes que te harán llegar al orgasmo de una forma diferente. Si quieres disfrutar más de tus relaciones sexuales, apunta estas 7 formas diferentes de hacer el misionero.

1. El asiento de loto
El asiento de loto
Recuéstate de espaldas en la cama con las piernas dobladas, te recomendamos que te pongas una almohada detrás para mayor comodidad, mientras él se arrodilla delante de ti. Esta postura es más placentera porque el ángulo de penetración es mayor.
2. El número 8
El número 8
En esta posición deberás tumbarte boca arriba con las piernas elevadas, de nuevo en esta postura una almohada en la espalda hará milagros. Él se colocará encima de ti con los brazos estirados, mientras tú colocas las manos en sus caderas y dirigirás el ritmo. Para un mayor placer te recomendamos que utilices algún lubricante, ¡disfrutarás más!
3. La casa
La casa
Con esta variante la dificultad aumenta, pero el placer también. Eleva la cadera y engancha tus piernas a su cintura, para mantener el equilibrio haz fuerza con tus brazos, él se arrodillará entre tus piernas. Para mayor placer moved las caderas haciendo círculos en ambas direcciones.
4. La tregua
La tregua
Esta postura es mucho más cómoda que la anterior, además da la posibilidad de mirar apasionadamente a tu pareja. La penetración se hará en ángulo recto, ya que tu pareja está colocada de lado. ¡Esta será tu favorita!
5. La caja de seguridad
La caja de seguridad
Esta posición se parece mucho a la original. También estarás recostada sobre tu espalda y él estará encima, pero se colocará totalmente tumbado y haciendo fuerza con sus brazos. Mientras tú enganchas tus piernas a su cintura y os movéis al mismo ritmo.
6. El nirvana
El nirvana
Para esta posición vais a necesitar un cabecero dónde agarrarte. Túmbate en la cama boca arriba y sujétate al cabecero de la cama, él se colocará encima y tú eres la que se mueve. Estira tus piernas hacia abajo lo más que puedas, eso aumentará el placer. Para esta postura podéis animaros a utilizar juguetes sexuales para aumentar la excitación.

7. La pausa zen
El nirvana
Esta postura es para estar relajados, es una buena manera de comenzar vuestras relaciones sexuales. Ambos estaréis tumbados de lado, y tú coloca una pierna encima de su cadera y los dos os moveréis hasta alcanzar el clímax.

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