Sexologa Clinica

Sexologa Clinica
Psicoterapeuta.

lunes, 16 de enero de 2017

La mujer ya no es victima del divorcio.

Hoy la mujer ya no es víctima del divorcio, sino tan protagonista como el hombre.
 El juego o la batalla se libra entre pares y la ruptura no implica para ella su pérdida de identidad. 
Serán tres meses decisivos para renovarse como mujer, fortalecerse y emprender nuevos desafíos vitales. Aunque no hay un libreto universal,  hay algunas escenas que vienen irremediablemente marcadas:
El último portazo.
 El vacío que presiente esa vez que se cierra la puerta de casa para siempre deja a la mujer en estado de 'shock'.
 De repente, ve que pierde el presente, el futuro e incluso la parte de su pasado que ha compartido con él. 
Se queda con la sensación de no haber conocido a esa persona a la que se ha entregado durante mucho tiempo. 
No deja de preguntarse qué ha pasado y cómo podría haberlo evitado. Son momentos de desolación y cierta desorientación, dolorosa pero transitoria.


Duelo. 
A diferencia de nuestras madres, la mujer ya no tiene que vivir subyugada al hombre. 
Puede mantenerse sin su apoyo emocional y económico.
 Pero aún le quedan unos cuantos meses para funcionar de nuevo a pleno rendimiento y las lágrimas que ahora reprima brotarán después, inesperadas y a veces por el motivo más absurdo.


El momento de redescubrir su erotismo.
 Los tiempos del duelo han cambiado y esto se refleja en su deseo sexual. 
Las mujeres de generaciones anteriores congelaban su erotismo al separarse. 
Y también su capacidad de amar. 
"Lo sublimaban en el cuidado de los hijos y rara vez volvían a disfrutar de una nueva relación. 
Las cosas han cambiado y se aprecia una clara diferencia en la actitud de hombres y mujeres. 
Ellos rehacen su vida aparentemente rápido, pero suelen hacerlo de forma superficial y tardan en separarse emocionalmente de la mujer.
 Reducen la intensidad del duelo, pero lo prolongan en el tiempo".
 Un dato: según una encuesta publicada en el diario 'Daily Mail', la mitad de los hombres sufren serios problemas de celos cuando comprueban que su ex ha iniciado una nueva relación.
 La mujer, sin embargo, es más consciente de la pérdida. Esta primera fase es más intensa, pero acaba resolviendo el duelo de manera más rápida y eficaz. Generalmente, sale del trance más fortalecida y de forma más segura.


Decepción cuando descubre que el pasto del vecino no siempre es el más verde.
 Tanta aplicación para ligar, tanto portal de búsqueda de pareja... 
parece difícil resistirse a probar nuevos amores o a rescatar con ayuda de alguna red social viejos pretendientes. Son excelentes herramientas para extender el círculo social, siempre que se manejen con madurez y sentido común.Precipitarnos a ocupar el puesto vacante de nuestra ex pareja es peligroso Nuestro pensamiento puede estar contaminado por nuestra necesidad y por el deseo de encontrar al amor de nuestra vida. El mayor riesgo es que, por una situación de depresión o una estructura inmadura de personalidad, se idealice a alguien a quien apenas conocemos, impulsados precisamente por ese pensamiento o la necesidad de que esa persona colme nuestro vacío afectivo de un modo inmediato, mágico y automático. "Es fácil idealizar cuando no hemos tenido que realizar ni siquiera el esfuerzo de contactar con él. Tan solo una pantalla y un click. Aunque veamos una foto, que puede ser o no real o actual, conozcamos cuatro detalles hábilmente seleccionados por él o le hayamos visto en tres ocasiones en las que derrocha sus encantos y sus dotes de seducción, no hay motivo para asegurar la veracidad de lo visto u oído". Tal idealización nos expone a la acción de peligrosos caballos de Troya de los que será muy difícil desprenderse.


La soledad como aprendizaje. Aunque toque vivir días duros, la mujer madura emocionalmente sabe estar sola. Busca en el hombre un complemento, pero no es una parte esencial para su vida. Lo malo es que no siempre ocurre así. Hay mujeres con aspectos inmaduros en su personalidad y necesidades de dependencia no resueltas que por acelerarse acaban en el borde de un despeñadero. "Hay que contener ese impulso y suplir la búsqueda con una vida social, laboral y familiar tranquila, centrada en el autocuidado y el placer, pero no en el amor. No es bueno pedir la comida cuanto se tiene mucha hambre, pues querremos más de lo que podemos digerir. Es mejor comer poco a poco y degustar cada aspecto de la vida. Cuando encontremos algo realmente valioso, la elección podrá ser más precisa y acertada".





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