Sexologa Clinica

Sexologa Clinica
Psicoterapeuta.

martes, 18 de octubre de 2016

Dale un giro a tu vida sexual

La imaginación durante el sexo es ilimitada, desde poses que salen de lo rutinario hasta el uso de objetos que ayudan a mantener la pasión en la cama, para beneficio de ambos, claro si los dos están de acuerdo.
A estas nuevas formas de obtener mayor placer con la pareja   agrega este divertido juego  para dar un giro a su encuentro sexual  y que encenderá  a un más la fogosidad: amarrarse el uno y el otro. Para esta práctica pueden usar diferentes herramientas que no son peligrosas: Cinturones, Bufandas, Mascadas, Medias, Corbatas y  esposas. Este juego puede llevarse desde lo más inocente hasta una verdadera sesión sadomasoquista. Lo importante antes de embarcarte en esta  aventura es hablarlo con tu pareja, si esta dispuestos a dejarse amarrar o  vendar.
Si te interesa realizar esta actividad, te doy algunas ideas:
Manos y pies atados: Puedes atar las manos de tu pareja a la cabecera de la cama o los pies al final de la cama, con esto tienes el total control sobre su cuerpo. También puedes atar manos y pies de pie, al clóset o un mueble, esto puede ser con las manos abiertas o cerradas y las piernas abiertas o cerradas. Con estas posiciones puedes practicar la penetración o una excelente sesión de sexo oral en la que la persona atada no tiene nada de control sobre lo que pasa en su cuerpo.
Ojos vendados: Si están listos para dar el siguiente paso pueden además vendar a su pareja para que no sepa nada de lo que está pasando hasta que ustedes lleguen a su cuerpo. Esto lo pueden hacer con manos atadas, pies atados o sin nada más que los ojos vendados.

Lugares para disfrutar nuevas sensaciones sexuales.
Los lugares públicos son una elección un tanto riesgosa, pero a la vez excitante. Una vez que se  descubre el placer del sexo,  las ganas por volver a vivir esta experiencia de intercambio de emociones y caricias aumentan a tal punto que las inhibiciones pueden quedar en un segundo plano, sin importar el lugar  para tener un encuentro íntimo. Para ese momento, cuando las ansias son muchas y no pueda controlar el deseo, los lugares públicos son una elección un tanto riesgosa para dar rienda suelta a su apetito sexual, pero a la vez excitante, claro si ambos están dispuestos a disfruta nuevas sensaciones. Si eres de los que gusta vivir una sesión improvisada y ardiente llena de adrenalina, tendrás tiempo para elegir entre estos lugares: 
Ascensor. Esta experiencia erótica es popular en las películas y series de televisión, pero súper complicada en la vida real porque no solamente tienes que encontrar el ascensor perfecto sino que también tendrás que trabajar en tu flexibilidad, resistencia y fuerza.
Oficina. Si tienes tu propia oficina será fácil que durante la hora de la comida o después de la hora de salida, cuando ya no hay ni un alma, te encierres con esa persona a disfrutar de una sesión exprés de sexo.
Coche. Si ya no aguantan las ganas, qué mejor que aprovechar tu coche; sólo tengan cuidado de estacionarse en un lugar poco transitado.
Hotel. Después de todo es el lugar ideal para romancear e intimar con tu pareja ya que es práctico, nadie te molesta, no tienes que hacer el aseo y tienes servicio a la habitación.
Cine. Este lugar es muy barato y siempre está disponible. Puede ser una increíble experiencia, pues es cómodo, público y probablemente nadie te vea en la oscuridad de la sala.
Boda. Se ha vuelto una práctica muy usual tener relaciones en una boda, especialmente porque se llevan a cabo en hoteles y residencias con habitaciones así que, ¿por qué no aprovecharlos?
Clóset. No importa cual elijas, el punto es dejarse llevar por las emociones, sensaciones y el placer que sienten gracias a la adrenalina.
Probadores. Lo mejor de este lugar es que no hay cámaras que te puedan sorprender. Aprovecha esa oportunidad y lleva a tu galán a quitarte la ropa, el espejo hará de ese momento el más sensual.
Baño. Del cine, oficina, tienda, etc. El chiste es encontrar un sanitario solitario para dejar volar tu imaginación, pero la adrenalina se incrementa cuando empiecen a llegar personas al lugar.
Gimnasio. Vas al gym a hacer ejercicio, y el sexo ¡es ejercicio! Así que no estarías fuera de contexto. Los vestidores y baños son los mejores lugares para un sexo fugaz.


Renunciemos a lo que nos hace daño


RENUNCIEMOS A LO QUE NOS HACE DAÑO
En mi opinión, a veces tardamos demasiado en deshacernos de ciertas cosas que nos perjudican.
No sé si es falta de resolución, si es pereza, o si es masoquismo. Cada uno sabrá o averiguará, si es honrado, cuál es su razón o su excusa.
Pero renunciar a lo que nos hace daño debiera ser un asunto prioritario.
Si nos hace daño o nos molesta mucho, que viene a ser lo mismo cómo nos trata alguien, tenemos la opción de hacérselo saber y pedirle que reconsidere el modo en que lo hace y rectifique.
Si nos hace daño la desatención de alguna persona, se lo podremos decir.
Si nos hace daño nuestra propia pereza o desorden, la falta de voluntad o nuestro carácter; si es la relación con alguien con quien estamos por motivos de trabajo o familiares; si es… sea lo que sea, casi siempre es posible remediarlo.
Para ello es conveniente usar la asertividad  que es "la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás y negociando con ellos su cumplimiento"-.
Cada uno tiene sus derechos como los tienen los otros y exigir, o, cuanto menos solicitar que sean respetados es un potestad inalienable de cada Ser Humano.
Es bueno, y loable, acostumbrarse a solicitar los derechos personales en vez de quedarse en la rabia silenciada que provoca quedarse callado y soportando que los otros pisoteen los derechos propios.
El respeto a la propia dignidad personal es un derecho que debiera ser irrenunciable.
Y esto conviene tenerlo claro: respeto por parte de los otros y respeto, también, por parte de un mismo.
Los derechos de uno terminan donde comienzan los derechos de los otros. Y, por supuesto, y esto es muy importante, viceversa.
No se han de invadir ni deshonrar los derechos de los otros, así como también se ha de ser bastante riguroso en la exigencia de que los otros hagan lo mismo.
Hay que cuidar mucho la dignidad personal en esto insisto mucho pero es que para mí es muy importante-.
En otra ocasión escribí que: “La defensa del honor, y la consideración por y hacia uno mismo, comienza por defender y proclamar una situación irrenunciable al respeto ajeno y el autorespeto propio.
Podemos llamar dignidad personal a los principios que uno tiene como normas propias y derechos, y también a la defensa de los mismos, a la integridad, y a la consideración y el respeto que toda persona requiere y merece.
Por nobleza y honradez, uno ha de alcanzar en el mundo un puesto que sea intachable, y luego ha de defender lo con las únicas fuerzas de su honestidad y la aseveración cuando sea preciso defendería.
La obediencia a la dignidad personal requiere de toda nuestra autoestima, del amor propio, y del convencimiento de que tenemos que defender, por encima de cualquier cosa, lo que somos, lo que queremos seguir siendo, y ese reducto inviolable donde se asienta nuestro espíritu personal”.
Es por ello que ante cualquier atentado hacia ese reducto casi sagrado que es la dignidad, nos hemos de mostrar irreductibles: es lo más decente que hay en nosotros y lo que debemos mantener intachable e inmaculado.
Por autorespeto y amor propio, por nuestra honra y honor, y por la paz y Autoestima que ello aporta, debiéramos rechazar lo que nos hace daño y cortar de raíz cualquier cosa desagradable que atente contra nosotros.
Con firmeza.
Desde ahora mismo.