Sexologa Clinica

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Psicoterapeuta.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Las posturas del placer

placer…

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En que estaría pensando yo para tener 50 artículos en el blog y que ninguno trate de posturas sexuales… ¡Con lo que nos gusta el postureo oye!

Por eso hoy os traigo un post muy completito en el que vamos a reinventar los típicos misioneros y las cabalgadas de las féminas en su posición más influyente “la vaquera”.

Porque si algo tengo claro en esto del postureo… es que la mayoría de posturas que practicamos vienen de la mano de dos posiciones primordiales:

Las que ellas están arriba y controlan la situación.

Y las que ellos están arriba y controlan la situación.

Sí amig@s, dentro de estas dos variantes encontramos infinidad de formas y acoples para que disfrutemos mucho más y convirtamos la experiencia en algo distinto y mucho más placentero de lo que hacemos habitualmente.

También vamos a ver algunas “acrobáticas” y la postura que ha sido elegida como favorita para disfrutar del sexo tanto por hombres como por mujeres, según la edad.

Todas las imágenes de posturas ilustradas  Y como se me hace raro poner sólo fotos de caricaturas, en cada sección pondré una del estilo Asexora. (De estas últimas imágenes algunas están firmadas y otras desconocemos el autor o autora.)

ANTES DE PENETRAR TOCA CALENTAR…

¡Pues claro! Si queremos humedad, buena lubricación, deseo, pasión y un pene bien erecto para disfrutar, necesitamos calentar los cuerpos… ¿Qué tal un poco de masturbaciones, sexo oral, cubanas o un 69…? El sexo es mucho más rico si estamos bien excitad@s.

PRELIMINARES

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POSTURAS EN LAS QUE ÉL SE ENCUENTRA ARRIBA O DOMINA LA SITUACIÓN…

Venga entramos en materia…

La postura más típica, la más realizada en pareja y una de las que más placer proporciona a la mujer y al hombre es: El misionero.

Sí habéis oído bien. Aunque suene un poco anticuada un buen misionero tiene la capacidad de estimular el clítoris, el punto G y de conseguir una penetración profunda.

La cuestión es que existen muchas variantes y que depende de cómo nos coloquemos o como situemos las piernas, la fricción en las zonas erógenas anteriormente mencionadas se puede duplicar y por consiguiente disfrutar más.

El hombre es el que tiene el control, es el que decide la potencia de penetración, la cantidad de movimientos y la fuerza empleada. Es una muy buena postura para ellos ya que al ejercer de guía tienen la capacidad de parar y tomarse un respiro en el caso de que la eyaculación se aproxime y todavía no queráis finalizar.

Si os fijáis en la siguiente imagen podréis observar que hay muchas formas de reinventar ese misionero. No os quedéis en la típica y poner en práctica algunas de estas.

La más aconsejada para la mujer por la fricción y la estimulación del clítoris son las de “Entrar y salir” y “La posición de la tumbona” Cuanto más elevadas las piernas más placer. Empieza apoyando los pies en su pecho y si tu flexibilidad lo permite, descansa las piernas sobre sus hombros para llenarte de gozo y satisfacción.

Chicas no olvidéis que nuestras manos se encuentran libres para acariciar a nuestro chico, para poder tocarnos el clítoris y/o los pechos durante la penetración. Todo eso es plus de placer que no podemos pasar por alto.

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POSTURAS EN LAS QUE ELLA SE ENCUENTRA ARRIBA O DOMINA LA SITUACIÓN…

Llegó la hora de cabalgar…

Empezaremos diciendo que para ellos es una postura comodísima y que es mucho más fácil controlar la eyaculación ya que tienen un rol más pasivo de movimientos. A los hombres les encanta ya que tienen un campo visual mucho más amplio de la mujer, además de sus manos libres para tocar y acariciar el cuerpo femenino, cosa que nosotras agradecemos mucho.

La mujer elige la inclinación perfecta para estimular su punto G (por cierto, ya sé que hay mucha gente, hombres y mujeres, que dicen que el punto G no existe, a tod@s ellos les digo JA JA JA JA). Perdón que me desvío del tema… La mujer elige la inclinación, la potencia y rapidez de movimientos y eso le asegura controlar el placer en todo momento.

La postura más típica en la que ella se encuentra arriba es la denominada Andromaca o vaquera, podemos probar estas variantes que lograrán que alcancemos el orgasmo con más facilidad.

La de “La inclinación hacia atrás” y la de “El columpio” nos auguran una buena tanda de gemidos y placer.

La del “Alegre fénix” pudiendo realizarse en la cama, sentado en el sofá o en una silla, teniendo él las piernas apoyadas en el suelo y la espalda también apoyada , nos asegura un contacto total de los cuerpos y gran facilidad para besarse, hablarse y susurrarse cosas sucias y ardientes…

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Imagen: Anonymous Erotica

POSTURAS DE PIE Y ACROBÁTICAS…

No aptas para todo el mundo, aquí cuenta mucho vuestra forma física y aguante. Pero están muy bien para innovar y movernos un poco de la cama o el sofá y follar en otros lugares no tan habituales.

Eso sí, tenemos que tener en cuenta que son las posturas con las que más nos costará alcanzar el orgasmo, ya que el hecho de tener que concentrarnos en el cansancio de los músculos nos desviará un poco del placer y en la mayoría de los casos, la concentración orgásmica se verá afectada considerablemente.

Pero lo que está claro es que por lo menos os reiréis un rato hasta llevarlas a cabo…

Os dejo algunas ideas en estas imágenes

ACROBATICAS

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Imagen: Anonymous Erotica

LAS FAVORITAS… 

Y digo las favoritas porque según la edad tenemos dos… Los años no pasan factura jajaja

Una encuesta realizada por la tienda Anne Summers en la que participaron cerca de mil personas revelaba lo siguiente:

Las encuestados entre los 35 y 44 años reconocieron que su postura favorita es la más animal de todas, la postura del perrito. Llamada también en la jerga callejera como “A cuatro patas” o “Te pongo mirando a Cuenca”.

Los encuestados entre los 44 y 54 años reconocieron que su postura favorita es la de la vaquera. Esa en la que el hombre se encuentra tumbado, ella encima de él y la mujer pasa a controlar los movimientos durante el coito.

Centrémonos en la del perrito. Esa postura que le encanta al hombre por todo lo que implica, dominación, control, visión, penetración profunda… Y que de igual modo gusta a la mujer. Por todas esas cosas y porque además también estimula de forma considerable su punto G.

La mayoría de expertos coinciden en que se trata de la postura más placentera para ambas partes y por consiguiente la más fácil para alcanzar el orgasmo.

Fijaros en las imágenes y valorar también esas variantes del “perrito” y cambiar un poco el postureo para que el sexo sea más ameno, divertido y placentero.

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Os reto a todos a elegir mínimo 6 posturas de las imágenes y ponerlas en práctica en el próximo polvo. Y con 6 estoy siendo muy buena, así que mejor 6 que no hayáis practicado nunca jajaja y que os dejéis llevar, que innovéis, que os lo paséis muy bien y sigáis sonriendo con el sexo, a eso os reto…

Hay una frase que dice “Querer a una persona no significa estar todo el día encima de ella. Existen otras posturas”

Y con eso acabo…

Besos para tod@s!! Y ya sabéis… Apuntaros al postureo!!


martes, 17 de noviembre de 2015

Mujer y sexualidad. Existe una estimulación adecuada?

Durante siglos, el placer femenino estuvo arrinconado, silenciado, ignorado. Hoy, legitimado socialmente y hasta amparado por la ley de educación sexual, busca destino. La licenciada Diana Resnicoff nos habla de las diferencias fisiológicas y psico-emocionales del hombre y la mujer y comparte consejos para reencontrarnos con nuestro cuerpo y disfrutarlo.

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Cada tanto surgen controversias sobre lo que las mujeres “deben sentir” o “dejar de sentir”. ¿Existe algún punto mágico aún no descubierto que provoque placer? ¿Es posible desarrollar mayor sensibilidad vaginal? ¿Es lícito que algunas mujeres prefieran recibir caricias a ser penetradas?.

Vale la pena preguntarnos si la sexualidad masculina es también sometida a tantas preguntas. Y respondernos: no, en absoluto. La calidad del orgasmo de un hombre no se cuestiona. Con la mujer, en cambio, los diferentes medios de comunicación, al igual que ciertos libros, insisten en calificar, cuantificar, criticar y hasta proscribir lo que las mujeres sienten. Y, en tanto, las mujeres, preocupadas por demás en cumplir o adherir a lo “normal”, dejan de lado o estigmatizan sus propios ritmos, sensaciones y tiempos.

Hombre, mujer, dos mundos

Una condición previa necesaria para iniciar cualquier actividad sexual es la excitación que aparece en una mujer cuando se siente sexualmente atraída. Los tipos de caricia –suave, áspera, cosquilleante, incitante- y las zonas que responden y provocan la atracción son variados y diferentes en cada mujer y en diferentes momentos de la vida.

Caricias, besos, miradas, mimos y un contacto corporal directo nos excitan sexualmente. También pueden despertarnos sensaciones eróticas, las fantasías, el recuerdo de ciertas imágenes placenteras de otros momentos vividos o de alguna lectura o película… Casi siempre, son varios factores los que se combinan para encendernos.

La presencia de un hombre, su comportamiento, o quizá rozar sus manos son puntos “disparadores” de esas imágenes placenteras, casi siempre tan fugaces que las mujeres dicen no recordarlas. Directamente se manifiestan atraídas, excitadas eróticamente y deseosas de mantener una relación sexual.

Una de las diferencias fundamentales entre el varón y la mujer es que mientras el primero se excita principalmente con estímulos visuales, la mujer requiere esencialmente de los táctiles. Además, la mujer suele excitarse más lentamente que el hombre. De hecho, el estado de excitación se intensifica cuando, en una atmósfera de intimidad, los cuerpos se rozan o se estimulan ciertas zonas muy sensibles. No siempre sucede con los cuerpos desnudos, a pesar que el contacto “piel a piel” proporciona estímulos directos y muy fuertes.

Hay numerosas mujeres, y también hombres, que necesitan un prolongado tiempo de excitación estando vestidos o con un poco menos de ropa, pero no desnudos totalmente. Desvestirse rápidamente por suponer que ello incrementará al máximo la excitación sexual no siempre es efectivo.

Casi todas las mujeres necesitan este período previo de excitación durante el cual se dan la mayor parte de los juegos amorosos. Para poder disponerse a gozar plenamente de las sensaciones eróticas, se debe estar seguro de no ser interrumpido, espiado, distraído. Las mujeres necesitamos estar relajadas lo más que podamos.

La etapa de excitación, clave en la fisiología de la respuesta sexual femenina 

La etapa de excitación es un momento clave porque durante la misma se producen todos los cambios fisiológicos previos al orgasmo. Nuestras estructuras sexuales se expanden y se congestionan más que las masculinas; la única diferencia en esta etapa es que la erección del hombre ocurre fuera del cuerpo y, en consecuencia, es visible; la nuestra, en cambio, sucede bajo los labios vaginales.

En la mujer esta etapa se caracteriza por la aparición de un exudado más o menos espeso en las paredes vaginales, capaz de lubricarla y facilitar así la posible penetración. Esta sensación de humedad suele ser agradable y es acompañada de una suave relajación de los músculos que rodean la entrada vaginal. Es una señal específica de estar respondiendo en forma efectiva a los estímulos eróticos.

Simultáneamente, se produce la erección de los pezones, la dilatación de las areolas, el aumento del clítoris; los labios mayores se apartan del orificio vaginal y los menores aumentan de tamaño. El tercio externo de la vagina se llena cada vez más de sangre, aumenta la lubricación vaginal y se congestiona de manera tal que reduce su diámetro en casi un 30%; sus paredes, congestionadas, constituyen la plataforma orgásmica, cuya existencia es señal de orgasmo inminente.

Se trata de un período de intenso goce durante el cual su cavidad pélvica se llena de toda la sangre necesaria para alcanzar luego un orgasmo satisfactorio. Hacia el final de la fase, se producen contracciones uterinas y la retracción del clítoris, que se esconde dentro del prepucio.

Si la estimulación deja de ser placentera, la excitación desciende y desaparece. A veces, un dolor mínimo, una palabra fuera de lugar, una caricia brusca, nos saca totalmente de clima, debiendo transcurrir un cierto período para que la respuesta placentera vuelva a aparecer. Y esto es así por razones fisiológicas, porque somos diferentes a los hombres, que pueden permanecer excitados aunque la estimulación manual cese.

La penetración debe intentarse cuando la mujer alcanza límites muy altos de excitación, cuando su vagina está lubricada y dilatada. De lo contrario, puede llegar a ser dolorosa, decreciendo su interés sexual.

Todos estos fenómenos suceden por autoestimulación o por estimulación manual u oral del compañero. Una característica importante de la excitación femenina es la necesidad de recibir estimulación continua, incluso durante el orgasmo, para lo cual sólo nosotras podemos saber qué necesitamos. Nuestro cuerpo es la guía infalible y nosotras somos “las expertas” del mismo. Por eso es necesario que seamos nosotras quienes informemos a nuestra pareja, verbal u oralmente, qué cosas nos gustan y cuáles nos disgustan.

Pensemos que la gran mayoría de los hombres no están informados sobre cómo son los genitales femeninos; más aún, la gran mayoría nunca los vio. Un buen punto de partida podría ser describirle tus genitales, explicándole la sensibilidad de las diferentes estructuras. No hay que olvidar indicarles cuáles son tus zonas más sensibles, incluso guiando su mano con la tuya para que de este modo sepa cómo te gusta exactamente ser acariciada y qué grado de presión preferís. Así, de modo tranquilo y jugando, tu pareja aprenderá un montón de cosas sobre tus necesidades. Y ambos la pasarán genial.