Sexologa Clinica

Sexologa Clinica
Psicoterapeuta.

viernes, 16 de octubre de 2015

LOS TRÍOS, LA FANTASÍA SEXUAL MÁS DESEADA


jueves, 15 de octubre de 2015

VIH: El sexo oral es una práctica de riesgo?

VIH: ¿el sexo oral es una práctica de riesgo?

1 de Diciembre: Día Mundial de la lucha contra el Sida

Foto tomada de la fuente

Foto tomada de la fuente

¿Cómo se contagia el VIH?

Para que el virus del VIH se transmita de un cuerpo a otro es imprescindible que existan dos factores:

  • Un fluido infectado; todos los fluidos corporales de las personas con VIH contienen el virus pero es necesaria una alta concentración para que sea un fluido contagioso, así podemos diferenciar entre:

-Fluidos altamente infecciosos. Los que tienen una gran concentración de virus y por lo tanto gran capacidad de contagio. Son la sangre, el semen, las secreciones vaginales, el líquido amniótico y la leche materna. También son muy infecciosos fluidos cerebrales y peritoneales pero solo están en contacto con ellos el personal sanitario.

-Fluidos probablemente infecciosos. En esta categoría encontramos el líquido preseminal, que no contiene esperma y, aunque puede arrastrarlo la cantidad de virus sería muy baja, aun así podría ser contagioso dependiendo de la puerta de entrada del virus.

-Fluidos no contagiosos. Son fluidos con una concentración de virus muy muy baja y no tienen ninguna probabilidad de infectar. Son la saliva, el sudor, las lágrimas, el vómito, las secreciones nasales, la orina y las heces. A no ser que contuvieran sangre en abundancia no podrían contagiar.

  • Una vía de entrada al cuerpo no infectado. Estas vías pueden ser:

-Mucosas; como las que recubren la vagina, las paredes de la uretra y el ano.

-Heridas abiertas en la piel; deben ser heridas abiertas pero no sangrantes en ese momento, esto es extraño que ocurra en la piel ya que o bien están sangrando o cicatrizadas. Lo que sí ocurre es que se producen imperceptibles lesiones en las mucosas por las que puede entrar el virus con mayor facilidad.

-Percutánea, en forma de agujas o inyecciones.

Es imprescindible que el fluido infectado y la vía de entrada se encuentren en el mismo momento, si el virus del VIH toca el aire muere inmediatamente así que por ejemplo no puedes ser contagiado con sangre o semen de una toalla, tampoco puedes contraer el VIH si accidentalmente te pinchas con una jeringuilla en el suelo, el virus ya estaría muerto, pero sí puedes contraer otras enfermedades.

¿Puedo contraer VIH con el sexo oral?

El contagio del virus del SIDA con el sexo oral es teóricamente posible pero en la práctica es muy improbable.

Por un lado necesitamos un fluido infectado, en el sexo oral entrarían en juego;

  • Fluidos altamente contagiosos. En el sexo oral contaríamos con el semen solamente si hay eyaculación en la boca. También podríamos hablar de las secreciones vaginales pero según los expertos el flujo vaginal contagioso es el producido en el cuello del útero y no el que expulsan las glándulas de bartolino que se sitúan en la entrada de la vagina y que es con el que se entra en contacto en el cunnilingus.
  • Fluidos probablemente contagiosos. El líquido preseminal está presente en el sexo oral.
  • Fluidos no contagiosos. La saliva es un factor importante tanto en la felación como en el cunnilingus pero como ya hemos comentado no es contagiosa.

Así podemos decir que solo la persona que realiza el sexo oral, es decir la que coloca su boca en los genitales del otro, correría algún peligro en el contagio del VIH ya que estaría en contacto con fluidos con alta cantidad de virus pero no de una manera tan arriesgada como en otras prácticas sexuales.

La vía de entrada del virus en este caso sería la boca, que efectivamente también está recubierta de mucosa pero es mucho más resistente que la que cubre la vagina, el ano o la uretra y no se lesiona con tanta facilidad, además de que la fricción con los genitales de la otra persona no es tan intensa como en la penetración.

Sería necesario que existiesen heridas previas, llagas no sangrantes o irritación en las encías.

Además se ha demostrado que la saliva es un entorno hostil para el virus del VIH y que sus enzimas terminarían por destruirlo.

Se dice, por estas razones, que hay una probabilidad de contagio teórica, ya que sí podrían existir algunos de los requisitos necesarios pero lo cierto es que no se ha registrado ningún caso de contagio por sexo oral. Las personas infectadas con VIH que han participado en los numerosos estudios sobre vías de contagio han manifestado no haber utilizado protección para el sexo oral pero tampoco la habían utilizado para otras prácticas más arriesgadas con lo cual no se puede afirmar que el contagio se produjese por esa vía.

Sexo oral y ETS

El sexo oral puede no ser una práctica muy arriesgada en cuanto al contagio del VIH pero si lo es para otras enfermedades como el herpes, la sífilis, la gonorrea y la clamidia así que es muy importante utilizar protección. Para las felaciones existen preservativos de sabores especialmente diseñados para la práctica del sexo oral y para los cunnilingus podemos utilizar láminas de látex, recortar un preservativo o incluso utilizar el plástico que usamos para envolver los alimentos.

Además podemos reducir el riesgo no practicando el sexo oral el mismo día que fuimos al dentista y procurando no lavarnos los dientes ni usar seda dental después de practicarlo. Así evitaremos que existan lesiones que puedan ejercer de puertas de entrada.

miércoles, 14 de octubre de 2015

COMO SE HACE UN BUEN CUNNILINGUS

Antes de que se lance y pose su boca sobre tu sexo, déjale que juguetee con sus manos por él o comience besando y acariciando con su lengua la cara anterior de los muslos, el monte de venus o pubis, y el resto de tu cuerpo
cunnilingus
Siempre es mejor que cuando toque tu vulva con su lengua y labios, ya estés muy excitada y lleves un buen rato deseando que llegue ese momento.
Es muy bueno que tu chico te diga cuánto le gusta tu sexo, olor y sabor, esto puede hacer que te entregues y disfrutes mucho más al saberlo.
Una vez que está su boca en contacto con tu vulva, aunque pueda ser complicado, es interesante que podáis tener contacto visual en algunos momentos, aparte de excitante. Así él podrá reconocer qué cosas te van gustando más y cuáles menos.
Puede lamer, chupar, succionar suavemente e incluso mordisquear con delicadeza tanto los labios mayores, como los menores, el clítoris, el orificio vaginal, el perineo e incluso el ano.
Para acompañar estos juegos orales, puede utilizar un dedo o dos, incluso un vibrador, para introducirlo en tu vagina y moverlo imitando el coito si lo deseas. Si presiona la cara anterior, estimulará a su vez el llamado Punto G.
Que te toque con una o las dos manos los pechos, el trasero o cualquier otra parte de tu cuerpo, puede resultarte muy placentero y delicioso.
En cuanto a la estimulación del clítoris puede ser de muchos modos: de manera circular, de arriba abajo, de derecha a izquierda, en zig-zag, con la punta, con la totalidad de la lengua, con los labios y de muchas más formas si pone en marca su creatividad. Los contrastes de temperatura, por ejemplo, pueden ser exquisitos.
Si quieres poner en práctica algo novedoso, puedes proponer a tu chico que escriba sobre tu clítoris el abecedario al completo, cuanto más rápido mejor. Es una forma de estupenda de estimularlo.
Pero lo más importante es que no te cortes y le comuniques qué te ha gustado más o menos, par que lo tenga en cuenta y cada vez te guste más disfrutar con él de esta manera.

Másturbacion no es una mala palabra

La masturbación es una actividad sexual sana y normal. Es una de las maneras en que empezamos a conocer nuestro cuerpo, nuestros genitales y su respuesta frente a los estímulos. Es el camino para empezar a conectarnos con el placer y no hay nada de malo en ello

Captura de pantalla 2014-01-01 a la(s) 23.21.39

La masturbación es una actividad sexual sana y normal. Es una de las maneras en que empezamos a conocer nuestro cuerpo, nuestros genitales y su respuesta frente a los estímulos. Toda significación peyorativa o negativa no le pertenece a la actividad en sí, sino que surge de una construcción social y cultural que todavía censura y reprime la sexualidad y sus manifestaciones.

La masturbación, es decir, la auto estimulación de los genitales, es una actividad sexual que permite explorar y conocer el cuerpo y sus sensaciones. A veces se realiza con el fin de descargar tensiones y otras sólo por la búsqueda de placer. Pero… ¿Qué pasa cuando la nombramos o hablamos de la masturbación o de temas sexuales en general?

Para empezar, observamos cierta dificultad para utilizar un lenguaje correcto que no sea grosero, infantil ni vulgar. Luego, confundimos y la consideramos una mala palabra cuando no lo es. Los bebés y los niños se masturban. Acarician sus genitales o los rozan contra la ropa u objetos y esto los relaja y genera júbilo y satisfacción. Son los adultos que lo observan quienes se espantan, se asustan y tienden a reprimir esa actividad. “¡No te toques! ¡Eso está mal! ¡Es chancho y sucio!”, son algunas de las expresiones que suelen utilizar los adultos cuando “descubren” a un niño/a acariciándose.

¿Por qué darle un significado negativo a una actividad que sólo consiste en acariciar el propio cuerpo? ¿Si nos acariciamos la cara, los brazos, la cabeza, también está mal? Si bien son los padres quienes deben transmitir normas y valores a sus hijos, en este caso sería mejor, antes que reprimirlos, explicarles que la masturbación es un acto normal y privado que se debe realizar en la intimidad y no frente a otras persona.

El sentimiento de culpa que despierta la actividad masturbatoria surge de la actitud que toman los adultos y de sus expresiones basadas en los valores sociales y culturales que han aprendido. Masturbarse no deforma los genitales, ni saca pelos en las manos, ni es un acto perverso. No hace daño. Los seres humanos forjamos nuestra identidad y nuestra sexualidad desde la niñez y lo que aprendemos y/o “mal aprendemos” en esa etapa, nos acompañará el resto de nuestras vidas.

Lo que aprendimos y la vida sexual adulta

La educación sexual recibida, las pautas culturales, las experiencias infantiles y los roles de género estereotipados suelen ser la causa u origen de muchas disfunciones sexuales. Los varones, cuando son pequeños, también son reprimidos en esta actividad masturbatoria, pero en la adolescencia y la adultez se la tolera sin tantos prejuicios y hasta se admite como algo “natural” y necesario que un hombre se masturbe.

No es así con las mujeres, que aprenden y creen que tocarse los genitales es un acto perverso y sucio o que están enfermas si desean hacerlo. El clítoris, órgano sexual que está presente sólo en las mujeres, se encarga de decodificar los estímulos y desencadenar el orgasmo. El clítoris es reconocido y descubierto por lo general a través de la actividad masturbatoria.

Muchas mujeres concurren a los consultorios médicos y psicológicos refiriendo que sufren de anorgasmia, es decir, que no logran llegar al orgasmo en una relación sexual. La mayoría de ellas jamás se ha masturbado, o por lo menos nunca lo han hecho de adultas y con conciencia de sus actos. Suelen avergonzarse frente a la pregunta del especialista y reflejan en sus respuestas la valoración negativa que ellas mismas tienen de esa práctica sexual.

A medida que se avanza en las entrevistas. agregan que tampoco han sido estimuladas por sus parejas. Creen que la penetración es el único camino para lograr el orgasmo, que éste debe producirse de manera rápida y automática, y que de no ser así, son ellas las que tienen una falla. Las mujeres suelen alcanzar el orgasmo con mayor facilidad, estimulando directamente el clítoris.

Es una concepción errada, cargada de prejuicios y valores culturales, la que le atribuye un mayor valor al orgasmo alcanzado a través de la penetración, en comparación con el que se logra por la estimulación directa del clítoris. Es importante destacar que en el orgasmo con coito, el clítoris también está presente de forma indirecta.

Los ejercicios de auto estimulación del clítoris, observar y conocer los genitales con un espejo son algunas de las prácticas que se indican para iniciar el camino del auto conocimiento del cuerpo y de las sensaciones físicas y emocionales. El trabajo psicoterapéutico acompaña y resulta muchas veces indispensable para deshacer los caminos que han llevado a la represión de esta actividad sexual y a las culpas que ésta despierta.

Cuando una mujer conoce su cuerpo y se despoja de prejuicios, tabúes y culpas, se siente más libre y está más cerca de encontrar el placer y la satisfacción que desea para sí misma y también para su pareja sexual. Las mujeres deben animarse a transmitirle al varón lo que les gusta en la relación sexual, ya que los varones no son adivinos y a veces necesitan de su guía. Seguramente, un compañero que desee complacerla, se sentirá muy a gusto viéndola disfrutar y respondiendo a sus requerimientos.