Sexologa Clinica

Sexologa Clinica
Psicoterapeuta.

jueves, 10 de septiembre de 2015

LOS ORGASMOS SECOS. CONTROLAS TU EYACULACIÓN?

El orgasmo seco es la capacidad que tienen los varones de disociar la eyaculación del placer orgásmico,  consiguiendo que el acto sexual no termine con el climáx masculino si no que pueda continuar hasta que te canses, quieras o puedas, sin eyacular
Orgasmos secos

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE ORGASMO Y EYACULACIÓN?

El orgasmo es la contracción de la próstata y el perineo que se siente como una pulsación en el pene. Estas contracciones provocan una sensación de placer indeterminada en la zona pélvica y puede extenderse de forma consciente por todo el cuerpo. ¿Cómo? Con la mente por supuesto, conduciendo el placer por las venas y llevándolo a todos los extremos desde la punta de los pies hasta la coronilla.
La eyaculación es un reflejo automático en la base de la columna y tiene como fin la descarga de semen.  Se trata de una descarga energética muy potente que deja al varón exhausto y termina con la fase de excitación.

¿TODAS LAS EYACULACIONES PROVOCAN PLACER?

Según algunas estadísticas, el 90% de los hombres tiene orgasmo junto con eyaculación en sus coitos pero no siempre la experiencia es placentera.  Y claro al igual que las mujeres, más de alguna vez casi todos los hombres sienten inseguridad e insatisfacción particularmente en sus primeras relaciones, y aun a pesar de eyacular,  no siempre hay placer sexual.
Eyacular de prisa es un gesto reproductivo:  Biológicamente para eyacular solo se necesita de tres minutos de estímulo.
Prolongar ese tiempo viene de la mano de querer experimentar la sexualidad más profundamente, además de la consideración respecto de los tiempos de la pareja para alcanzar el orgasmo.
Para no acabar con el sexo antes de tiempo,  hay que controlar la excitación y el reflejo eyaculatorio.
El truco típico y proclamado es sacar la mente del momento, pensar en algo neutro o desagradable pero eso hace perder la excitación y es frustrarte para el hombre y para su pareja. Luego deben volver a poner la maquina en marcha, y para eso tienden a recurrir a la fantasía, probablemente con situaciones que no son la que se está viviendo.
Lo que hay que hacer es más bien todo lo contrario. Aclararemos este punto más adelante.
A veces pasa que por controlar la eyaculación no se siente el orgasmo ni se disfruta. Se desfasa el cuerpo con respecto a la psique. Todos han pronunciado alguna vez el famoso “no te mue..vas” y al final, el semen termina saliendo igual antes de tiempo, rápidamente, sin ningún control y definitivamente sin el placer esperado.
Esto es lo que se denomina eyaculación precoz que afecta a un tercio de la población masculina.
La mayoría de los hombres se ve altamente estimulado con la excitación y placer de su pareja, principalmente a través de la vista y el oído.  El orgasmo de su amante puede ser su objetivo principal pero también su mayor tortura porque significa tener que dar la talla.
La necesidad de dar placer,  el culto a la eficacia,  la imagen del semental que le regala orgasmos sin fin a su pareja para luego estallar en una enorme corrida persigue a la mayoría de los machos de esta sociedad que aprendió sobre sexo viendo porno y puede generar bloqueos,  o incluso un término anticipado del encuentro.
La eyaculación es una necesidad fisiológica, distinta al orgasmo. Todo lo que hemos explicado hace que la mayoría de los hombres experimenten eyaculación durante sus coitos, pero desconocen el hecho de que pueden tener orgasmos sin desprenderse de su semen.
En general, las mujeres argumentan que el objetivo de la mayoría de los hombres en el sexo es eyacular y si no eyaculan sienten que no han obtenido placer.

LOS MALOS HÁBITOS

Nunca aprendimos a masturbarnos. La edad media de inicio en la práctica onanista es a los 13 años e incluso un poco antes. El hábito de hacerlo a escondidas,  rápidamente, como algo malo o sucio, escondiéndonos de nuestros padres o sin saber qué está pasando es el mejor entrenamiento para convertirse en un adulto eyaculador precoz.
El autoerotismo tanto en la adolescencia como en la adultez debe tener un propósito: Disfrutar, a la vez que conocer el cuerpo,  un aprendizaje sobre el fenómeno del sexo,  sobre las reacciones de nuestro organismo,  capacitándonos para ser individuos con una sexualidad saludable y satisfactoria, más allá del mero relajo o placer efímero y descontrolado de una eyaculación que brota antes de tiempo.
Otro mal hábito es el “mete-saca”. Meter y sacar rápido, cuanto más rápido y más fuerte más varonil.  Así nos educan en el sexo. Así aprendemos a masturbarnos, como una carrera hacia la eyaculación sin ocuparse de nada más.  Solo con la meta de penetrar y ojalá con una corrida a borbotones, explosiva y super hiper poderosa… que muchas veces no deja ver a la pareja que cuenta las rayitas en el techo, preguntándose tal vez si así efectivamente es el sexo y si lo habrá hecho bien o no…
Pues amigos la penetración rápida solo sirve para eso, para eyacular.  En este magazine ya hemos hablado de la importancia del ritmo. El “allegro”  enardece el pene y lo pone duro,  un ritmo lento sin embargo, aunque a priori parezca menos placentero, ayuda a prolongar el tiempo de penetración y convierte la tarea de controlar la salida del semen en algo fácil,  agradable y súmamente erótico.

CONOCER EL ORGASMO

Para controlar el orgasmo, hay que conocerlo. Saber los mecanismos que lo desatan y las fases por las que pasa el cuerpo hasta llegar a él. Estas fases están tipificadas en general de la siguiente manera:
Primera fase: Excitación. Hay un estímulo por el cual comienza la erección.  La sangre llega al pene y este empieza a inflamarse y endurecerse.  El cuerpo busca el contacto sexual.  El pene busca “salir” del cuerpo.
Segunda fase: Meseta. La erección se confirma, y en la medida en que tengas más experiencia, seguridad y control se torna más duradera.  En esta fase tiende a salir el líquido preseminal que prepara el camino para que el semen haga su recorrido fuera del cuerpo.
Tercera fase: Punto de no retorno. Es irremediable. La vesícula seminal empieza a sufrir contracciones al igual que la próstata y la uretra. Estos espasmos provocan la eyaculación y duran 8 segundos.  La buena noticia es que se ve venir. Se puede sentir antes de llegar porque lo que era una meseta se está conviertiendo en una empinada montaña de la que se baja saltando al vacío sin paracaídas.
Según teorías orientales la energia sexual viene del semen, cuando el esperma sale, la energia es expulsada del cuerpo. Por eso recomiendan el orgasmo seco, para no perder energía innecesariamente.
Cuarta fase: Resolución. La energía se libera y la tensión desaparece. La erección cae y el hombre obtiene satisfacción y relajación. Se trata del momento posterior a la eyaculación. Algunos varones pueden seguir manteniendo sexo después pero lo habitual es que el coito se termine.

ENTONCES ¿CÓMO LO HAGO?

Primero es preciso analizar la reacciones de tu cuerpo frente a la excitación. Cuando sepas cómo funcionas, qué te excita, cómo y por cuánto rato, qué te hace eyacular y qué no,  estarás preparado para pasar a la siguiente fase.
Lo mejor para conocerse a uno mismo es ¡Oh sorpresa! la masturbación. Practica solo.  Y si tienes un juguete masturbador tanto mejor.  Siente  lo qué estás sintiendo  justo antes de eyacular.  Ese es el momento preciso a identificar.
Suena rimbombante. Obvio que siento lo que estoy sintiendo. No, no es tan obvio. Se trata de saber hasta dónde puedes llegar antes del punto de no retorno. Conocer dónde está ese punto y hasta dónde puedo estirar ese momento antes de caer al precipicio, pero por sobre todo, explorar a mantenerlo, sin pasar más allá.  Por ejemplo, bajando el ritmo hasta que pase la urgencia de soltar el semen.
Sírvete de  fantasías. Las fantasías excitan al cerebro, la excitación libera dopamina. Y gracias a ellas sabemos las cosas que realmente nos gustan.
Cuándo te masturbes, no te limites a menear el pene cual simio caliente. Relaja tu cuerpo, acaricia otras partes de tu anatomía sin ninguna verguenza ni culpa. Estimula tu miembro de otras maneras que no sean de arriba a abajo. Juega con la punta, con el cuerpo, con los testículos. Siente el placer por el placer sin buscar la eyaculación.  Así lo hacen las mujeres y ellas sí que saben lo que es un orgasmo.
Aprovecha para investigar todos los movimientos posibles de tu pelvis. ¿Crees que sólo puedes moverla adelante y atrás como neardental obcecado? No!.  La cadera puede hacer círculos, ochos, vaivenes, movimientos irregulares, ir de lado a lado, del centro al lado, del lado adelante… Un sinfín de movimientos que pueden sustituir al “mete-saca” y revirginizar la experiencia del placer.
Lo que debes conseguir con esto es conocer el mecanismo orgasmo-eyaculatorio de tu falo, con el objetivo final de no sobrepasar el punto de no retorno hasta que no lo desees conscientemente, o en otras palabras, hasta que hayas aprendido y este control sea tan natural como cotidiano.

¿Y DESPUÉS DE ESO?

Cuando sientas que conoces tu cuerpo y te sientas cómodo con una experimentación más allá de lo que te han enseñado, puedes empezar con las técnicas de control eyaculatorio.
Estas técnicas tienen miles de años de puesta en práctica y tienen que ver con: la conciencia, la respiración y el fortalecimiento del suelo pélvico.
1. La conciencia: Cuando practiques sexo, practica sexo. No te vayas a la discusión que tuviste con tu jefe en la mañana, ni a la pila de tareas pendientes en tu escritorio. Mantén tu conciencia en el ahora. En tu cuerpo y en el de tu amante. Mantén tu conciencia atenta, no te duermas ni te entregues a la locura (no para esto) Sigue los movimientos de tu pene y disfruta de una sensación completa.
Es un craso error salir de tu mente para controlar la eyaculación.  Sí tú no estás ahí para manejar la situación nadie lo hará.  Y esto sirve para el sexo pero también para la vida.
2. La respiración: La respiración es tu alma. Respira elegantemente y serás elegante, respira como un búfalo en celo  y eso es lo que serás.  Si no respiras, la energía no se mueve. Hablando de malos hábitos este es el peor, no ser considerado con el oxígeno que le entregas a tu cuerpo. Si inhalas y exhalas de forma brusca, interrumpida, irregular, agitada y deforme nunca controlarás tu eyaculación. Es imposible.
Si mantienes una respiración pausada, regular y completa (llenar y vaciar completamente los pulmones) habrás avanzado mucho en el arte del control eyaculatorio.
3. Fortalecimiento del suelo pélvico: El suelo pélvico es la musculatura que sostiene los órganos internos por debajo del diafragma. Mantiene en su lugar la vejiga y el conjunto urinario, el final intestino grueso y los órganos sexuales. Este conjunto muscular es propio de los seres bípedos, surge evolutivamente para que los órganos se mantengan en la posición vertical y abarca toda la parte baja-interna de la cadera.
El suelo pélvico tiene muchos músculos, pero los que nos interesan son los que rodean los esfínteres del ano y de la uretra (inciso: las mujeres tienen un tercer objetivo que es el control vaginal, son los músculos que participan durante el parto)
Ejercitar estos músculos permite mantenerlos jóvenes y fuertes toda la vida lo que trae muchos beneficios más allá de los sexuales
Algo que puedes hacer es antes de orinar es inhalar, y al exhalar soltar orina. Al volver a inhalar cortar la orina contrayendo los músculos. tantas veces como dure la orina.
El músculo pubocogcígeo se fortalece y ejercita con el mismo movimiento con el que se contraen los esfínteres. En realidad se puede contraer en cualquier situación, en la micro, delante del computador, mientras te duchas…
Además de mejorar tu control eyaculatorio, fortalece la próstata y la zona anal.
Otras Formas:
Existen otras técnicas de control eyaculatorio bastante extendidas y probadas con mayor o menor éxito.
 Candado de poder: es una técnica china que se basa en la contracción de todas las partes del cuerpo que pueden “cerrarse” como las manos, el ano, los ojos, la boca. El cuerpo entero está contraído y eso hace que la energía se retenga y no salga en forma de semen. Cuando se hace hay que visualizar cómo la energía concentrada en la zona púbica empieza a subir por la columna hasta la coronilla,  y de allí para abajo de nuevo. Esta técnica es difícil porque requiere de mucha concentración y sutileza.
– Presionar la base del perineo: Supuestamente si presionamos la zona del perineo, entre los testículos y el ano, justo antes de eyacular, el flujo se corta y no sale, permitiéndote disfrutar de un orgasmo sin eyaculación. Esta manera le sirve a algunos hombres y a otros no. Lo mejor es que practiques para conocer tu cuerpo.
Estas son algunos consejos, una perspectiva general. Tú debes ser quién experimente y juegue hasta encontrar el modo de prolongar tu placer y hacer que dure más allá de la eyaculación, e incluso, sin ella.
Recuerda corregir los malos hábitos adquiridos con la mala educación sexual y reencontrarte con tu cuerpo en los momentos de autoerotismo.
Lo más importante es ejercitar cada día tu músculo pubococígeno para encontrar y mejorar la práctica de contener el semen, controlar la respiración durante el coito y mantener una conciencia atenta alrededor de tu cuerpo.

La sexualidad

¿QUÉ ES LA SEXUALIDAD?
La sexualidad humana es un conjunto de elementos biológicos, psicológicos y sociales que engloban a su vez conceptos muy variados como la reproducción, el deseo y el placer sexual, la identidad de género, la orientación sexual, las relaciones de pareja o los roles de género.
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¿QUÉ SON LAS RELACIONES SEXUALES?
Desde el punto de vista de la sexología, se puede definir una relación sexual como el acto en el que dos personas mantienen contacto físico con el objeto de dar y/o recibir placer sexual, o con fines reproductivos.
¿CÓMO SON LAS RELACIONES SEXUALES?
Fisiológicamente, las relaciones sexuales –incluido el coito- son una serie de actividades y respuestas biológicas que han sido ampliamente estudiadas. Aunque hay muchas variaciones personales, sobre todo en lo referente a percepciones y valoraciones subjetivas, la actividad sexual puede describirse en parte como una serie de TÉCNICAS que pueden ser definidas, estudiadas y puestas en práctica de modo progresivo. Bien aplicadas, estas técnicas deben facilitar tanto la seguridad como la satisfacción personal y de pareja.
Desde el punto de vista de la sexología, no existe una edad concreta para el comienzo de las relaciones sexuales. Estadísticas aparte, cada persona ha de decidir si se encuentra o no preparada para este paso. Para ello existen una serie de conocimientos y habilidades que deben ser conocidas y controladas antes de los primeros contactos sexuales. Hacerlo de esta forma no solo facilita la mayor seguridad posible, sino que permite acercarse a las relaciones de pareja sin miedos y de una forma progresiva y satisfactoria.
1) Riesgo de EMBARAZO no deseado: si existe algún contacto entre el semen o el líquido preseminal y la vagina existe casi siempre un cierto riesgo variable de embarazo. Existen protocolos para intentar reducir o solventar este problema. En todo caso es fundamental una RESPUESTA RÁPIDA y decidida. Es fundamental acudir a cualquier servicio de salud o centro de planificación familiar. Los remedios caseros y la automedicación pueden ser peligrosos para la salud y poco útiles sin el asesoramiento adecuado. Todo lo anterior es aplicable también para el riesgo de enfermedades de transmisión sexual (ETS).
2) Dolor, sangrado u otras patologías médicas: Cualquiera de estos síntomas indican que algo no funciona bien. Es un mito que las primeras relaciones tengan que ser dolorosas o que deba haber sangrado. NO ES NORMAL la aparición de estas señales y es prioritario detener de inmediato la actividad sexual y consultar lo antes posible con los servicios sanitarios.
¿CUÁL ES LA MEJOR FORMA DE ACERCARSE A LAS PRIMERAS RELACIONES SEXUALES?
1) Con información, consentimiento mutuo, responsabilidad (conocimiento y preparación ante las consecuencias) y comunicación con la pareja.
2) Con seguridad: conocimiento, acceso y uso correcto de los métodos anticonceptivos y de protección ante las ETS.
3) De forma progresiva.

DEFINICIÓN DE RELACIÓN SEXUAL

RELACIONES SEXUALES
Desde el punto de vista de la sexología, se puede definir una relación sexual como el contacto físico entre personas fundamentalmente con el objeto de dar y/o recibir placer sexual, o con fines reproductivos.
La relación sexual abarca muchas posibles actividades o formas de relación entre dos personas y NO SE LIMITA SOLO A coito o penetración.
FORMAS POSIBLES DE RELACIÓN SEXUAL
En general, cualquier contacto que suponga excitación sexual con o sin orgasmo.
-Abrazos, masajes, caricias o besos en el cuerpo pero no en los genitales.
-Caricias en La zona genital.
Sexo oral.
-Penetración (con o sin eyaculación dentro de la vagina).
ELEMENTOS NECESARIOS PARA MANTENER UNA RELACIÓN SEXUAL SATISFACTORIA Y CON SEGURIDAD
-Voluntariedad y consentimiento mutuo y consciente en cualquier momento de la relación. Control sobre cualquier actividad sexual. Posibilidad de parar o variar cualquier actividad sexual no deseada o no satisfactoria.
-Ausencia de presiones externas y de conflictos sociales o personales.
-Responsabilidad sobre las consecuencias fisiológicas, psicológicas, sociales y de relación con la pareja.
-Comunicación. Objetivos comunes, compartidos o conocidos.
-Conocimiento básico sobre la fisiología y la sexualidad humanas.
-Seguridad I: conocimiento sobre los riesgos de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y cómo protegerse.
-Seguridad II: conocimiento sobre los riesgos de embarazo no deseado y cómo protegerse.
-Seguridad III: acceso y conocimiento del uso adecuado de medios de protección.
-Periodo de excitación adecuado.
EL ORGASMO EN LA RELACIÓN SEXUAL
-El fin de la relación sexual puede ser conseguir un orgasmo, pero no siempre es así. Existen otras muchas de satisfacción en la relación de pareja, como la excitación sexual, la intimidad, la comunicación o el descubrimiento mutuo.
-El no conseguir el orgasmo durante una relación sexual NO es un fracaso.
-Es muy difícil conseguir un orgasmo simultáneo (los dos miembros de la pareja al mismo tiempo). Intentarlo por encima de todo puede dar lugar a problemas innecesarios de insatisfacción en la pareja.
-Es difícil o imposible llegar al orgasmo cuando existen preocupaciones o tensiones producidas por: desconocimiento, miedos (al embarazo o a la transmisión de enfermedades), falta de lubricación, falta de excitación, momentos o lugares inadecuados y/o consentimiento forzado o dudoso.
¿QUÉ SE CONSIDERA COMO FRACASO EN UNA RELACIÓN SEXUAL?
-Relación forzada o presionada.
-Sin control sobre la seguridad.
-Sin comunicación.
-Sin satisfacción sexual. Dolorosa o indiferente.
-Solo uno solo de los miembros de la pareja ha conseguido lo que quiere.
-Tensa, no relajada.
-Intentando conseguir objetivos difíciles de alcanzar.
¿QUE SE CONSIDERA COMO ÉXITO EN UNA RELACIÓN SEXUAL?
-Conseguir la satisfacción de la pareja: excitación, comunicación, conocimiento mutuo, etc. De nuevo hay que insistir que no siempre el objetivo es el orgasmo.
-Control de la seguridad.
-Comunicación y control mutuo durante toda la relación. Seguridad de poder parar en cualquier momento y no realizar nada que no se quiera hacer realmente.
-Feed Back. Intercambio de información.
-Relajación, tranquilidad y seguridad.


martes, 8 de septiembre de 2015

Técnicas para prolongar el orgadmo

Alargar la experiencia, prolongar el placer y retrasarlo de modo que sea posible acompasar el orgasmo a la pareja. Vivir las relaciones sexuales con intensidad tiene su técnica.

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¿Cómo se puede prolongar el orgasmo masculino? para conocer cuáles son las técnicas más efectivas no sólo para prolongar el placer masculino sino para retrasar el orgasmo de modo que resulte más sencillo acompasarlo al de la pareja.

1. Practica el “puedes mirar, pero no tocar”. Ellos se excitan mucho por la vista, por lo que es aconsejable despertar su erotismo con algún gesto o pose sugerente que no sea demasiado directa ni evidente. “Tu primer movimiento le irá excitando y creando una expectativa sobre lo que puede venir a continuación. Para ello, te resultará útil usar el lenguaje corporal. Un striptease será la chispa que puede encender el canal sexual en su cerebro”, comenta la sexóloga, que además recuerda la importancia de empezar lentamente para poco a poco ir aumentando la intensidad.

2. Toca dos zonas erógenas al mismo tiempo. Mientras le estimulas manualmente el pene, por ejemplo, puedes besarle los labios, las orejas, los pezones…

3. No dejes que busque el orgasmo inmediato. “Cuando sientas que su respiración y su ritmo cardíaco se aceleran y los músculos de la zona pélvica se contraen, coloca el pulgar en el glande y el resto de la mano en la base del pene. Aprieta delicadamente durante un par de segundos, suelta y, diez segundos más tarde, vuelve a repetir la acción sobre su pene”, detalla la sexóloga. ¿Por qué le resulta tan excitante? Tal como explica Silvia Sanz, cuando un hombre está a punto de llegar al clímax, la sangre se acumula en la zona pélvica, sobre todo en el pene, y la tensión sexual de su cuerpo está en el punto álgido. Así, un pequeño estímulo como éste consigue retener el flujo sanguíneo durante un instante, de modo que se logra frenar el orgasmo y la tensión en la zona sigue in crescendo.

4. Cambia de postura o de maniobra erótica. Según indican algunos estudios científicos, la variedad en los movimientos y las caricias aumenta la actividad en las zonas del cerebro relacionadas con la excitación sexual. Por eso la experta asegura que estimular a la pareja y hacerle algo diferente cuando esté a punto de estallar de placer provocará que cada vez esté más excitado, física y mentalmente. Podrás ralentizar la penetración y contribuir a que él tarde un poco más en llegar al orgasmo.

Te resultará útil jugar con los tiempos y los ritmos. Si contraes los músculos vaginales y presionas con ellos la punta de su miembro, él sentirá una especie de suave masaje en la zona que le excitará aún más, según indican en Psytel.

5. Descubre el Punto P (o punto G) masculino. La idea es acariciar otras zonas del cuerpo del hombre distintas al pene que también son erógenas. El punto G de los hombres se encuentra en el interior del recto, a unos cinco centímetros del ano y en la pared que da hacia el frente, hacia la vejiga. Puede accederse a la próstata a través del ano, introduciendo un dedo. Traspasado el esfínter anal, se llega al recto. A unos cuatro o cinco centímetros de profundidad, en su pared anterior (la que mira al pene) se encuentra un abultamiento como de un centímetro de espesor: es la próstata, su Punto G.

Es posible también estimular el punto G masculino externamente presionando o masajeando la zona que va desde el ano hasta los testículos. Es una zona sensible y erógena, según comenta la experta de Psytel, pues en ella encontramos numerosas terminaciones nerviosas.

Hay que tener en cuenta, según revela la sexóloga de Psytel, que masajear directamente esta glándula puede producir orgasmos explosivos. La glándula puede ser alcanzada insertando un dedo lubricado en el ano o usando juguetes sexuales. A algunos hombres les gusta que estimulen su próstata una vez que tienen una erección completa, mientras que otros sienten que la estimulación prostática incrementa su erección y los conduce a un orgasmo intenso. “Existen casos en los que el hombre ni siquiera necesitan estimulación en su pene, porque el placer que viene del masaje prostático es suficiente para producirle un orgasmo”, comenta Silvia Sanz.

6. Un extra para potenciar los efectos. Dale un suave y pausado masaje hasta que lo hagas llegar al orgasmo, que será mucho más intenso que uno normal. También puedes probar sexo oral, mientras le acaricias su punto P, externa o internamente. Tócale los testículos, acaríciale los testículos y, con mucha delicadeza, cógelos y da un pequeño tirón hacia abajo.

Otra opción es usar juguetes eróticos, como los anillos que se colocan en la base del pene en erección y ayudan a mantenerla durante más tiempo.

Con un lubricante puedes potenciar también las sensaciones. Algunos ofrecen un ‘efecto calor’ o ‘efecto frío’ con el que puedes jugar si quieres retrasar o acelerar el placer. También puedes utilizar aceites con distintos olores, sabores, temperaturas y texturas.