Sexologa Clinica

Sexologa Clinica
Psicoterapeuta.

martes, 5 de mayo de 2015

Depresión postcoital

La disforia o tristeza después de mantener relaciones sexuales es más común entre las mujeres de cualquier edad. Es un estado de melancolía, sensación de vacío o irritabilidad que pueden padecer algunas personas por causas diferentes.

depresion-postcoital
Sentir tristeza después del orgasmo es algo normal y les puede pasar a todas las personas. Después de gozar del orgasmo, puede haber una sensación de vacío en las partes íntimas y el vientre. Cada persona es un mundo y habría que analizar las características personales de cada uno. En ese sentido, los gestos de cariño con tu pareja y los juegos para ayudar a perder esa sensación.
No obstante, el hecho de no llegar al orgasmo puede producir frustración o amargo que afecta psicológicamente a muchas mujeres.Esta es una de las causas de la tristeza tras el coito.
Pero no es la única razón. El tipo de relación que mantengas con el otro también puede influir. La ausencia de amor o de enamoramiento, es decir, la práctica de relaciones sexuales sin sentir nada especial por el otro o percibir que la otra persona no siente nada por ti, también puede propiciar tristeza o sensación de vacío tras el coito.
En otras ocasiones, la depresión después del acto sexual puede producirse en parejas que han compartido muchos años juntos. El enamoramiento es una forma de sentir que puede ser pasajera o duradera. Cuando comienzas una relación con alguien porque sientes algo especial, el deseo sexual cada vez se siente más profundo mientras descubres al otro.
La relación de pareja se enriquece cuando compartes momentos y sensaciones con el otro, pero con el transcurso de los años la atracción sexual puede ir disminuyendo y los juegos de enamorados pasan a segundo plano. Este puede ser uno de los motivos de la tristeza después del sexo.
También, el hecho de haber sufrido una agresión sexual o algún tipo de abuso en alguna experiencia pasada también puede ser motivo de sensación de vacío o vergüenza.

lunes, 4 de mayo de 2015

Que es una sexologa

Una sexóloga no es una psicóloga, ni una médica, ni una socióloga, ni una antropóloga. La sexología es una ciencia y una disciplina propia e independiente y por lo tanto tiene sus propios campos de trabajo con un área propia de conocimiento.

En la intervención se trabaja desde el referente sexológico y el pedagógico, el primero nos da la epistemología y el segundo las herramientas y estrategias para realizar intervenciones de calidad. La Sexología sustantiva hace especial hincapié en las actitudes ya que nuestro modelo no parte ni de la permisividad ni de la prohibición, sino de la comprensión de los fenómenos y las interacciones.
Una sexóloga informa, educa y asesora. Los conocimientos de una sexóloga son útiles en momentos de cambios como pueden ser la adolescencia, el inicio de la convivencia en pareja, el embarazo, la crianza, la jubilación, la aparición de enfermedades, la menopausia, … El hecho de organizar ciclos de educación sexual en institutos o talleres en los que se trabaja la sexualidad en relación con estos momentos nos permiten transmitir esos conocimientos de una forma amena y provechosa.

Tal vez el campo de trabajo más conocido sea el del asesoramiento erótico. Los sexólogos podemos guiar a las parejas para que superen las dificultades comunes que puedan aparecer. Y digo bien dificultades comunes y no eyaculación precoz o vaginismo o cualquier otra palabra más o menos técnica, porque tal vez el primer cometido de un sexólogo sea precisamente el de eliminar etiquetas. Que alguien tropiece, no le convierte en un tropezador. Hablamos pues de dificultades cuando nos referimos a todas esas circunstancias que hacen que el encuentro amatorio no sea fácil y las apellidamos comunes porque son comunes a toda la población, sin por ello suponer ningún tipo de problema que sea merecedor de una etiqueta. Desde la sexología, se guía al cultivo erótico en pareja para superar estas dificultades.

En el ámbito de la pareja no sólo existen las dificultades comunes. La sexóloga, como modesta científica de los sexos, puede aportar sus conocimientos cuando surgen las desavenencias y los desencuentros. En nuestras consultas, es preferible que la pareja acuda de forma conjunta, ya que ambos tienen un proyecto común, aunque en ocasiones se trabaja de forma individual.