Sexologa Clinica

Sexologa Clinica
Psicoterapeuta.

sábado, 21 de marzo de 2015

Como salvar tu matrimonio

Si tu matrimonio está en crisis, la tarea de salvar la relación puede parecer desalentadora. En mi experiencia trabajando con incontables parejas al borde de la ruptura, he identificado cinco pasos que te serán de gran ayuda para revertir las cosas:

1) Compromiso

A pesar de que parece obvio, las parejas que no logran salvar su matrimonio son usualmente aquellas que no están comprometidas a hacer que éste funcione. Cuando tomas la decisión de comprometerte, habrás decidido hacer el duro trabajo que es necesario para salvar tu matrimonio. Pero cuando dudas y piensas en cómo habría sido si te hubieras casado con otra persona, o cómo te gustaría que tu vida hubiese sido diferente, por lo general no tienes la capacidad de generar un impulso suficiente como para reparar la relación.
Cuando estés decidiendo si comprometerte o no, toma en cuenta las consecuencias que el divorcio puede generar en tus hijos y en tus finanzas.
Toma en cuenta también que se necesitan dos para bailar tango y que encontrar a alguien mejor no es necesariamente una cura para todo, ya que igualmente es probable que uno tenga problemas en cualquier otra relación futura.
Finalmente, reconoce cómo los desafíos particulares de tu matrimonio son oportunidades de crecimiento para ti y tu cónyuge, y que hay maneras mediante las cuales puedes transformar el conflicto en conexión; (por supuesto, esto no aplica a relaciones abusivas).

2) Cierra tus vías de escape

Las parejas en crisis están por lo general enfocadas en cualquier cosa menos en su matrimonio. Es una situación tan dolorosa, ¿quién puede culparlos? Incluso si estamos físicamente casados, muchos de nosotros ya estamos "fuera" de nuestro matrimonio.
Un paso esencial para traer de vuelta la energía es sellar las vías de escape. Esto significa pensar en las variadas actividades en las que hemos puesto nuestro foco y ver si ellas se han convertido en substitutos de la búsqueda de excitación y completitud del matrimonio. Aparte de las obvias (y muchas veces fatales) vías de escape como son la infidelidad y el abuso de sustancias, aquí hay un par de vías de escape que puedes estar utilizando:
  1. Trabajo.
  2. Ejercicio.
  3. Sobrealimentación.
  4. Facebook.
  5. Encargarse de los niños.
A pesar de que estas actividades son inofensivas, si la razón por la que estás realizando cualquiera de ellas es para evitar pasar tiempo con tu pareja, entonces ésta no es más que una vía de escape. Pon atención en cómo puedes estar escapando de tu relación, y comienza a sellar esas salidas al poner más energía donde realmente se necesita: en tu relación.

3) Desintoxica tu matrimonio

Elimina todos los sobrenombres, deja de apuntar con el dedo, de culpar y de avergonzar. Una relación tóxica no puede prosperar. Los arrebatos de enojo alejan el amor y la confianza de la pareja. En vez de eso, responsabilizarte por tus sentimientos y tu frustración enfocándote en por qué la acción de tu pareja te afecta. Reemplaza el "tú" de "tú siempre haces eso" por el "yo" de "cómo me siento yo cuando...".
Finalmente, aprende a pedir lo que quieres. Es tan fácil quejarse que regularmente nos olvidamos de qué es lo que realmente nos falta. En vez de quejarte porque tu pareja te ignora, comparte con ella cuánto deseas su amor y atención.
El hecho de desintoxicar tu matrimonio no solamente ayuda a sacar el veneno de la relación, sino que hará que tu pareja esté mucho más dispuesta a satisfacer tus propias necesidades.
4) Entra en el mundo del otro
Uno de los puntos más dolorosos que la pareja descubre en el matrimonio es que "mi esposo/a no es yo". Con el propósito de hacerle espacio al otro, es de suma importancia el darse cuenta que es posible que tu pareja vea el mundo diferente que tú.
Adquiere el hábito de preguntar, “¿es ahora un buen momento?”.
Hacemos eso al aprender a comunicarnos de forma más segura. Cuando hablamos, queremos conectarnos y asegurarnos que nuestra pareja está escuchando. Adquiere al hábito de preguntar “¿es ahora un buen momento?”, en vez de simplemente lanzar un ataque verbal. Si la meta es generar conexión, asegúrate de que tu pareja esté mental y emocionalmente disponible.
El segundo paso lo damos cuando escuchamos. Trata de entrar en el mundo del otro, entendiendo y escuchando sin responder o intervenir. A pesar de que en tu mundo las cosas se puedan ver completamente diferentes, sé curioso e interésate en lo que tu pareja está diciendo. Te sorprenderás con lo que puedes llegar a descubrir.
Las parejas están por lo general tan metidas en su propio mundo, que la experiencia del otro no les hace sentido. En relaciones exitosas, ambos compañeros tienen permitido expresar sus propios sentimientos de forma segura y pueden trabajar juntos en unir la brecha entre los dos mundos.

5) Infusiones de amor

Trabajar en una relación es desafiante, especialmente cuando estás tratando de rescatar una relación que está en crisis. Es por eso que es crucial infundir tu relación con infusiones de amor que promuevan la energía positiva. Estas infusiones de amor ayudan a aclarar las cosas y aportan diversión:
a. Apreciación: La mejor manera de eliminar el resentimiento y de reforzar el comportamiento positivo es expresar apreciación. Cuando compartimos lo que nos gusta de nuestra pareja, nos enfocamos en lo bueno que tiene la relación y nuestra pareja siente que sus esfuerzos son valorados. Más que un simple gracias, siéntate con tu pareja, mírense a los ojos, dile lo que aprecias de él/ella y por qué significa tanto para ti. Al pasar algunos minutos al día haciendo este ejercicio, puedes romper mucha de la negatividad.
b. Citas de noche: Aunque lleves 40 años de matrimonio, igual debes tener citas con tu pareja. Destina tiempo una vez a la semana en el que puedan salir juntos y disfrutar de la compañía del otro. Ya sea que esto signifique salir a comer o caminar en un parque, tómate este tiempo para disfrutar de la conexión cara a cara. Al establecer una cita semanal le demostraras a tu pareja que el matrimonio es una prioridad para tí.
c. Afecto: Amar es un verbo. Demostramos cariño por nuestra pareja cuando nos comportamos con afecto. Cada individuo es diferente, así que es importante averiguar cuáles comportamientos hacen que tu pareja se sienta querida. Pídele que escriba una lista de comportamientos que él/ella aprecian particularmente, y trata de realizar uno de ellos cada día.
Cuando actuamos con amor no solamente estimulamos nuestro propio amor por el otro, sino que también despertamos el amor en el otro. Y con estos actos concretos, mostramos que la relación en realidad sí puede ser diferente.
Si tu matrimonio se está derrumbando, estos cinco pasos te proveerán un camino claro para salir de la oscuridad y le darán un nuevo comienzo a tu relación. Hay parejas que con estos cinco pasos han sido capaces de revivir el amor y de disfrutar nuevamente de la compañía del otro. Incluso si tu situación parece irreversible, no te rindas. Un futuro mejor está más cerca de lo que piensas.


jueves, 19 de marzo de 2015

Razones por la que una mujer es infiel

Cuando surge el amor, todo empieza y va viento en popa, parece que se esté viviendo en una película romántica donde los problemas apenas existen y si los hay se intenta no darles mucha importancia
infiel
El príncipe azul no tiene defectos y si los tiene…se minimizan. Pero el amor es como una planta a la que hay que cuidar y si se olvida regar a diario, simplemente empieza a marchitarse poco a poco, y si no te das cuenta que la planta ha enfermado, se muere.
Y con el amor pasa exactamente igual, si no se cuida cada día y los pequeños detalles se convierten en los detalles importantes, puede empezar a marchitarse poco a poco. Si tu pareja te descuida más de la cuenta y no te da el cariño que necesitas es posible que sientas latentación de buscar ese cariño fuera de casa.
¿Quieres saber cuáles son las razones más habituales por las que una mujer podría ser infiel? No pierdas detalle y si te ves reflejada en alguna de ellas…¡actúa por cambiarlo!

1. La rutina

La monotonía ahoga las relaciones, y es porque lo rutinario es demasiado previsible. Es bueno que de vez en cuando exista esa chispa que todo lo mueve, que te altera la sangre y te ilusiona.
La monotonía hace que no se salga nunca de la zona de confort, algo demasiado peligroso para cualquier relación de pareja y a las mujeres nos asfixia. La pasividad cansa y la falta de iniciativa…más.

2. Ya no hay amor

Cuando ya no existe el amor en la pareja pero no hay valor para admitirlo, se buscan excusas fuera de la relación para darse cuenta… pero, ¿es realmente necesario? Si realmente no sientes amor por tu pareja no te busques un amante: afróntalo y díselo, de este modo te ahorrarás hacer daño a nadie.

3. Falta de comunicación

Es posible que pienses que tu pareja no es bueno en la cama o que no te satisface como debería pero, ¿alguna vez le has ducho qué es lo que te gusta y lo que no te gusta en las relaciones sexuales?
No hace falta buscar al mejor amante, si realmente amas a tu pareja esfuérzate por amarse también en la cama y además disfrutar de un buen sexo placentero para ambos.
Además, la falta de comunicación emocional hará que una mujer se sienta poco querida y poco amada, al no sentirse comprendida también puede sentirse tentada de ser infiel.

4. Infidelidad emocional

Así empieza, por una infidelidad emocional, pero es una infidelidad en toda regla. Estar pensando en otro hombre, chatear con él, hablarle mucho y buscar tiempo para estar a solas con él… Es el comienzo de una infidelidad también física.

5. Madre y mujer

Una mujer cuando se convierte en madre hay hombres que se les olvida que también son mujeres además de la madre de sus hijos, con las mismas necesidades emocionales y carnales que antes de ser madre.
¿Qué razón añadirías a esta lista?

martes, 17 de marzo de 2015

Las necesidades erótico-sexuales de las mujeres como motor del cambioen la pareja

Las mujeres podemos plantear que no estamos conformes o que no nos gusta cómo se desarrollan las cosas entre las sábanas. Aunque cueste, puede ser la puerta hacia un encuentro distinto. Animate a actuar
pareja
Para ella, la llegada del fin de semana significa pensar en sexo. No, en el sexo inquietante, deseado. Por el contrario, los años de convivencia lo convirtieron en una costumbre estandarizada, en “tiempo y forma”, sosteniendo el orgullo del hombre que “cumple con su tarea”.
La escena se repite en muchas parejas, convivientes o no, con hijos o sin ellos, jóvenes o con muchos años encima, en las cuales el sexo se ha convertido en una conducta aprendida, “respetuosa” de un sexo normativo, que poco lugar deja a la comunicación y a provocar cambios saludables.
Los roles fijos traen problemas
La convicción de que el encuentro sexual tiene como meta la penetración no sólo es una creencia inamovible en la mente de muchos hombres: también las mujeres esperan y exigen ser penetradas. La sexualidad heterosexual incorporó el placer pero no se olvida del fundamento “natural” que aún la condiciona: la procreación. Y aunque la pareja esté bien dispuesta al placer hay fuerzas inconscientes que dirigen la erótica al inevitable objetivo de la penetración en detrimento de la riqueza de la preparación y el juego previo.
La aparición de disfunciones sexuales de causa psicológica pone en evidencia la exigencia por cumplir con las normas internalizadas de cómo tiene que ser la unión sexual. La urgencia por penetrar muchas veces oculta temores a perder la erección, y la ansiedad que no pudo calmarse en el juego previo puede llevar a la eyaculación precoz u otros problemas del orgasmo.
Las mujeres también sufren el embate de la urgencia: problemas para lubricarse, falta de orgasmo, vaginismo, dispareunia (dolor durante el coito), pero además hay que agregar los autoreproches por no decir, por no poder comunicar que “así no”, que no les gusta esta forma de tener sexo, que les gustaría ser guía de la mano del hombre, pero no pueden, no se animan, o no las dejan.
Las evasivas impiden el cambio
Sin duda existen muchos cambios en materia de sexo. Las personas están mejor dispuestas y se sienten más libres para la conquista y la erótica. Sin embargo, este giro saludable para concebir la sexualidad no siempre se traduce en acciones de igual tenor. La cama puede ser un lugar para aventurarse con nuevos estímulos o un espacio donde se suceden conductas predecibles.
Muchos de estos encuentros “automáticos” son acuerdos tácitos, una especie de convencimiento de que “así debe ser” y no merece ninguna cuestión. En otros casos (los más frecuentes), bajo ese acuerdo en apariencia incuestionable, asientan dificultades en la comunicación, deseos insatisfechos y un profundo malestar.
Si los hombres se aferran a conductas repetidas por garantía de éxito (“si se me para tengo que penetrar”), las mujeres se subestiman por la dificultad para plantear un cambio.
Los motivos para no hablar con su pareja pueden ser reales, por ejemplo: cuando existe un comportamiento irritable o violento del hombre, o bien son conjeturas, evasivas, meras justificaciones que ponen de relieve inhibiciones de género.
Aún persisten obstáculos que cierran la boca de las mujeres, aunque por dentro griten la necesidad de un cambio: “el hombre se tiene que dar cuenta”, “él tiene que saber lo que me gusta”, “si hablo tengo miedo de que se sienta mal”, “intenté una vez y no me hizo caso”, “no me va a escuchar, está cansado”, “voy a esperar las vacaciones para hablar”, “ya estamos grandes… ¿para qué cambiar ahora?, “¿para qué insistir en el sexo si estamos bien en el resto de las cosas”. En fin, un sinnúmero de excusas que impiden que la mujer pueda plantear sus necesidades erótico sexuales y ser factor de cambios saludables en la relación. Suponer que el hombre “sabe” lo que debe hacer en el cuerpo de una mujer, cuidar su virilidad por temor a resentirla si se hace un planteo de cambio, o bien creer que un pedido de variantes puede ser evaluado como una insatisfacción mayor, son conjeturas frecuentes. Y, a veces, cuando las palabras caen en saco roto y no consiguen el efecto deseado, o lo hacen por poco tiempo, volviendo a la conducta rutinaria de siempre, el cuerpo femenino logra comunicar lo que las palabras no logran hacer.
Romper el corset
El deseo de conseguir una sexualidad más satisfactoria saca a las mujeres de la pasividad que el género les deparo durante siglos, despertando en ellas una capacidad y audacia que no habían podido mostrar hasta el momento. Rompen el corset corporal y se animan a proponer nuevos lugares, poses, lubricantes, películas, juguetes, etc. Salir del paradigma de la “mujer pasiva” impacta en la relación permitiendo que el hombre modifique también el rol “activo” que las normas de género le impusieron. No sirve quedarse en el supuesto o en justificaciones defensivas, tampoco en guardar la esperanza de un cambio “mágico” que reactive el deseo y la pasión. Hay que actuar: hablar, pedir, guiar, exponer las necesidades, volver el cuerpo activo, espontaneo, creativo y audaz.