Sexologa Clinica

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Psicoterapeuta.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Deseo secreto, fantasía e infidelidad

está felizmente involucrado con alguien. Se siente amado, ama y está satisfecho emocional y sexualmente. ¿Lo está?

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Juan está confundido porque, a pesar de todo lo anterior, disfruta de su fantasía privada con la secretaria de su jefe. La vio hace unas semanas en la oficina, después se la cruzó en el ascensor y se encontró fantaseando con tener sexo con ella hace unas noches, cuando no podía dormir. Le resultó un juego excitante, lo olvidó enseguida. Pero por la mañana aún recordaba el perfil de su cuello y el suave aroma que dejó a su paso.

Durante los días siguientes, Juan sigue disfrutando, cada vez con más fruición, sus fantasías con esta mujer a la que nunca dirigió la palabra. Hasta la ha imaginado al hacer el amor con su pareja. Está obsesionado con pensarla en cada detalle, la imagina, la dibuja y la desdibuja. Pero todo está dentro de su cabeza.

Su compañera no ha notado nada, es el mismo de siempre, atento, amoroso, apasionado. Están planeando comprar esa casa que les va a llevar décadas pagar pero les hace tan felices. Quizá un bebé dentro de un tiempo. Ella no sabe lo que Juan imagina, Juan guarda su secreto. Tiene un conflicto, no se siente culpable pero ha leído en una revista del consultorio del dentista que lo que a él le pasa… es una infidelidad.

La infidelidad improbable

Entonces, ¿existe la infidelidad aún cuando no haya pasado nada físico? ¿Aún cuando la tercera persona en cuestión ni siquiera sepa que alguien la incluye en sus fantasías eróticas más salvajes? ¿Dónde está el límite entre fantasía privada y la infidelidad?

Parece que la respuesta la tiene el otro. Es decir, la fantasía se convertiría en infidelidad cuando el otro, la pareja, así lo siente y percibe. Hay que poner el límite en lo que cada quien siente como infidelidad. Si tu pareja piensa en otra persona pero nunca la ha tocado o le ha dirigido la palabra… ¿sientes que te está siendo infiel? ¿Es solamente una fantasía que le excita y le prepara para una intimidad más fogosa? ¿Te sientes excluido del juego?

La fantasía es personal y privada, un derecho natural como el respirar. Nadie puede, de ninguna manera, impedir que una mente vague por donde quiera. La fantasía es casi como la ensoñación o el sueño mismo, prácticamente ingobernable y poco probable, por eso es fantasía.

Hay personas que sienten que la fantasía es una infidelidad, otras no, pero sí consideran una infidelidad que la fantasía sea recurrentemente sobre una misma persona. Si Juan fantasea con sexo en el ascensor, no pasa nada, pero si Juan le pone a esa fantasía el rostro de la secretaria, si personaliza la fantasía, ahí se encienden las alarmas.

Si Juan alimenta su fantasía y provoca encuentros inocentes con esta secretaria para poder rozarla o sentir la tibieza de su cuerpo, ya la cosa se pone más negra todavía.

Las causas detrás de la fantasía

Habría que preguntarse qué le pasa a Juan, que no está encontrando en su vida que le hace vivir su pasión en la representación de alguien a quien ni siquiera conoce. Las causas que provocan crisis y eventuales infidelidades son la falta de comunicación, falta de planes y metas conjuntos, crecimientos dispares, rutina y aburrimiento.

¿Te he dejado pensando o estabas distraído pensando en…?

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