Sexologa Clinica

Sexologa Clinica
Psicoterapeuta.

sábado, 12 de abril de 2014

Cuando ellos consideran que eres mala en la cama

mala cama
Es común escuchar las razones por las que un hombre es considerado malo en la cama. El rendimiento, la intimidad, la rapidez… En fin, cuántas veces no nos hemos quejado de todos estos factores. Pero alguna vez te has preguntado ¿qué cosas hacen que ellos piensen que eres mala en la cama?
Eres inhibida. Si te da pena que tu pareja te vea desnuda, que tengan sexo con la luz prendida o decir cosas subidas de tono, entre otras cosas es probable que él crea que no eres una muy buena amante. Rompe con estas inhibiciones, comienza sola en tu casa, camina sin ropa, mírate en el espejo, tócate, lee alguna novela erótica. Verás que cuando pierdas la pena no solo él sino tú también disfrutarás mucho más.
No decir lo que te gusta. A ellos les encanta saber qué te excita, dónde te gusta, cómo te gusta… Si no lo sabes, o no sabes guiarlo, él se siente frustrado. Así que si es porque no sabes, esta noche tienes de tarea tocar, descubrir y disfrutar solita para que te vayas conociendo. Si no te atreves a decirlo empieza poco a poco. No le digas las cosas más fuertes que se te ocurran, comienza sin palabras y dirígelo con tus manos.
Nunca tomas el control. Sí, a ellos les gusta una mujer con iniciativa y que tome control sobre su propio placer. No se trata de que de la noche a la mañana te conviertas en una dominatrix total pero no le dejes todo el trabajo a él. Bésalo de la nada, quítale la ropa, aplica posiciones como la de la mujer arriba.
Te ríes mucho o no dices nada. Los extremos nunca son buenos. Está bien reirte un poco mientras tienen sexo, no tiene nada de malo, de hecho hasta les parece sexy. Sin embargo, cuando la risa es el factor constante y no paras de hacer sonidos nerviosos resulta irritante. Ahora bien, él quiere saber si lo disfrutas, él se esfuerza para escucharte gemir de placer, si te quedas callada lo único que provocas es que se desmotive. No se trata de que te conviertas en una estrella porno y despiertes a los vecinos, pero comienza con uno que otro gemido y poco a poco le irás perdiendo el miedo a esos gritos tan sexys.
Preguntas todo. Está bien preguntarle cosas como qué tanta intensidad resiste o si le gustaría experimentar algo nuevo, pero cuando las preguntas delatan inseguridad y no te atreves a experimentar nada sin preguntarle, se trata de un mata pasiones. Sé espontánea, creativa y atrévete. Trata de no preguntar a menos que vayas a hacer algo un poco más extremo.

miércoles, 9 de abril de 2014

Chequeo médico que debes hacerte a los 35 años



Para nadie es un secreto que la clave para llevar una vida sana tiene mucho que ver con la alimentación y la prevención. Sin embargo, recuerda que todas debemos hacernos cada cierto tiempo exámenes médicos sencillos.
Aquí te dejamos un listado con las pruebas básicas para tener el organismo bajo control y detectar cualquier anomalía a tiempo. Conócelos y consúltale a tu medico cualquier duda:
Prueba del SIDA: Si mantienes una vida sexual activa y con distintos compañeros deberías hacerte la prueba del VIH al menos una vez al año. Lo lógico es que si decides establecer algo formal con alguien y prescindir del condón, ambos estén seguros de estar completamente sanos. Colocamos esta prueba de primera, porque muchas creemos que no es necesaria ¡Y sí lo es! Un tratamiento oportuno le permitiría a cualquiera con VIH vivir por más tiempo.
Clamidia: La clamidia es una infección bacteriana y es considerada como la más frecuentemente en mujeres menores de 35 años. Se puede tratar, pero si no se cura a tiempo puede conducir a complicaciones graves como la infertilidad.
Presión arterial y el colesterol: Probablemente te parezca un poco exagerado tener que chequearte la presión como lo hace tu abuela, pero recuerda que incluso personas saludables sufren de infartos todos los años. No está de más que incluyas en tu rutina una dieta nutritiva, ejercicios cardiovasculares y por favor… ¡Termina de dejar el cigarro!
Revisión mamaria: no sólo el que hace tu médico. También es hora de acostumbrarse al autoexamen. La ducha es el momento perfecto, con la piel cubierta de jabón toca partes de tu cuerpo que normalmente no tomarías en cuenta. Recuerda pasar las manos de afuera hacia la parte inferior de los senos y estar alerta a cualquier irregularidad.
Dermatólogo: ¡¡¡No, no lo decimos para que empieces con el botox!!! La piel es el órgano más largo de nuestro cuerpo, por lo tanto requiere de cuidados y atención. Implementa el bloqueador solar diario y hazte revisar lunares o manchas extrañas en el cuerpo. Los dermatólogos no se especializan únicamente en la cara o en problemas de acné. Cualquier persona a cualquier edad puede desarrollar cáncer de piel.
Visita al dentista: La frecuencia con la que te sientes en esa escalofriante silla dependerá de ti. De tus hábitos de higiene y de si usas hilo dental. La limpiezas deberían ser anual, así como la aplicación de flúor.
Examen de la vista: ¡OJO con esto! No vale solamente quedarse con el examen del optometrista. Si tienes un historial familiar de problemas de visión, tu doctor deberá hacerte pruebas para descartar glaucoma o tensión ocular alta.
Examen de mamas: El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en las mujeres. Aunque las probabilidades de sufrir cáncer de mama a los 30 años es más bajo, pregúntale a tu médico si debes hacerte una mamografía y con cuánta frecuencia.
Virus del papiloma humano (VPH): Los condones no pueden proteger totalmente contra el VPH, y aunque es un virus silencioso, sin síntomas, pueden ponerte en mayor riesgo de cáncer de cuello uterino. En la mayoría de los casos no afecta a los hombres pero para las mujeres hay tratamientos a través de vacunas.
Por último, visita al endocrino: Hazte un examen de sangre y comprueba tu nivel de TSH (hormona estimulante del tiroides) para detectar problemas. Recuerda que una de las razones por las que te cuesta tanto perder peso podría ser porque sufres de “síndrome metabólico”.

lunes, 7 de abril de 2014

La liberación o prostitución?

Si hay una categoría amplia y difícil de encuadrar, en nuestro querido género femenino, es la de la prostituta
Imagen de graffitti
La prostituta es -siempre- “la otra”, esa que, seguramente, imaginamos en el deseo o la fantasía de todo humano masculino.
La prostituta es quien se permite hacer uso de su sexualidad como recurso económico y de poder: es la que cobra por sexo, es la que le enseña al joven iniciado, la que satisface al varón insatisfecho, la que cumple con todas las fantasías, la que –desde ese lugar– ostenta el dominio sexual sobre el macho.
Pero, veamos. Pensemos… Reflexionemos juntas:
* Si la mujer tuviera las mismas posibilidades de indagar su sexualidad desde siempre, ¿existiría la prostitución?
* La prostitución ha ocupado históricamente el lugar de indagación de la sexualidad femenina y el saber sobre el varón mientras la sociedad se ocupaba de inhibir esta posibilidad en la mujer.
* La prostitución ocupa un lugar de marginalidad social que no es exclusivo de su rol sino que incluye la marginalidad histórica de la sexualidad femenina.
* La indignación de las mujeres alrededor de la sexualidad impide la intriga. Hay una antinomia entre indignación e intriga: nos hicieron creer que la indignación es un modo de defender la dignidad cuando es todo lo contrario. Si la mujer no se libera de su indignación no podrá recuperar su indagación y, por lo tanto, su dignidad.
* A lo largo de la historia, la sociedad patriarcal y machista ha intentado mantener bajo control la sexualidad femenina imprimiéndole normas estrictas y estereotipando modelos femeninos estancos: uno marginal, denigrado, atacado pero reafirmado (la prostitución), y otro, opuesto, “legal” y “respetado”: la mujer como símbolo de la maternidad asexuada. Es decir, “la señora” en un rincón y “la puta” por el otro.
El psicoanálisis se ha hecho un pic-nic desgranando el tema desde otras miradas, explorando la simbólica asociación entre sexo, pecado y dinero. Pero esa es otra historia. De lo que se habla muy poco es de otra cosa: de la prostituta que todas las mujeres llevamos adentro. ¿Será así? ¿Me dejan afirmarlo?
Siempre recuerdo una frase de Niesztche que me provocó enormes contradicciones pero que es útil y pertinente en esta ocasión: “cada mujer es una ramera de corazón y hasta que el hombre no comprenda ésto no le será posible penetrar en la virginal pureza de su ser”.
Yo creo que es verdad, que todas las mujeres tenemos una ramera dentro que puja por salir y encontrar espacio y destino y que está constreñida por siglos de restricciones morales que la esperaban somnolienta a la hora de hacerse cargo de su propia sexualidad.
De hecho (y como una forma de confirmación) en la mayoría de las mujeres la fantasía más común es la de la prostituta, aquella mujer que tiene permitido el libre uso de su sexualidad. Hablo de la prostituta en tanto perfil de la mujer sexual, en tanto emblema de lo deseado y deseable, en tanto imagen de los permisos, en tanto legalización del poder femenino en el territorio de lo sexual. Hablo del personaje que cobija nuestros miedos y expande nuestros límites, el que nos permite jugar con nuestro cuerpo y representar lúdicamente nuestro despliegue erótico, libre de censuras y restricciones.
Hablo de la prostituta como símbolo, como ícono. Esa prostituta nos representa. Forma parte de nosotras como género. Nos permite desvestirnos de pudores y mostrar el deseo que nos habita, expresarnos de maneras no habituales, ponerle precio al intercambio y adueñarnos del poder en la escena vincular.
¿Y el varón? Puedo arriesgar que muy probablemente estará encantado de poder permitirse ver a su mujer más allá de lo esperable, algo que sin duda lo ayudará a vencer sus propios temores y le permitirá atreverse a jugar con su imaginación desde el personaje
Liberemos nuestras fantasías y eliminemos nuestros fantasmas. Saltemos sobre los pudores y démosle rienda suelta a la ramera que, sin duda, está más cerca de lo que nos permitimos creer.

domingo, 6 de abril de 2014

La Hora de terminar tu relacion

Ah, el amor… Los seres humanos pasamos gran parte de nuestras vidas buscando a esa persona ideal con la cual compartir nuestros sentimientos y formar un futuro. Es precisamente este deseo, unido al miedo que puede producir la soledad, lo que muchas veces hace que nos “atemos” a personas que aunque tienen muchos aspectos positivos, definitivamente no son la pareja idónea. Revisa este listado y mira en cuántos de estos puntos negativos identificas a tu amado (e incluso a ti misma).

  • No es capaz de decir “te amo” tras años y años de relación.
  • Han pasado una considerable cantidad de tiempo juntos y él sigue sin presentarte a sus amigos cercanos o familia (lo último es aceptable si él mismo no tiene buena relación con ellos y los evita la mayor parte del tiempo).
  • Te llama términos incómodos u ofensivos como “estúpida”, “idiota”, “boba”, “incompetente”, entre otros.
  • No le cabe en la cabeza que el sexo no es una obligación y se enoja si no tienes sexo cuando, cómo y cuántas veces lo desea. 
  • No tiene idea de tu segundo nombre, color favorito o los nombres de tus amigos cercanos. Si no se preocupa por saber de ti, está demostrando su nivel de interés en la relación.
  • Rara vez te permite hablar cuando conversan, te interrumpe constantemente y habla sin parar. Encuentra a alguien que valore tus pensamientos, opiniones y sea capaz de disfrutar del silencio.
  • Se niega a casarse, incluso sabiendo lo importante que es el matrimonio para ti y el tiempo que llevan juntos. Pocas cosas son tan complicadas de manejar como alguien que le tiene miedo al compromiso.
  • No participa de las cosas que te gustan, aun cuando le has explicado lo importantes que son para ti.
  • Es una persona muy centrada en sí misma, para quien la única opinión válida es la suya, ser atendido es un derecho de nacimiento y el mundo gira a su alrededor.
  • Es incapaz de hablar sobre las diferencias y aspectos que deban mejorar en la relación, sin dar por sentado que se trata de una pelea o ponerse a la defensiva.
  • Se burla de tu cuerpo y te hace sentir poco atractiva.
  • Sufre de celos enfermizos que han hecho que reduzcas tu trato con amigos, tus salidas sola y actividades que antes disfrutabas. Una relación no debe ser una cárcel.
  • Tú quieres hijos y él no, aunque es posible que se trate de un miedo natural de enfrentar esta responsabilidad, lo más lógico es que se trata de una decisión consciente de vida. No puedes convencer a alguien de que quiera tener hijos.
  • No tiene empleo/dinero, pero no hace nada para solucionarlo. No querrás ser quien empuje a una persona perezosa, con pocas ambiciones o falta de empuje.
  • Te trata muy bien, pero no hace el más mínimo esfuerzo de llevarse bien con tus amigos, familia o personas con las que interactúa cada día.
  • Te hace sentir mal por tu pasado, usando información que alguna vez compartiste con él.
  • No tiene deseo de vivir, pasión hacia algo y es infeliz. Te aburres o te lleva con él, esas son las dos posibles alternativas de esta ecuación.
  • No respeta tu privacidad.
  • Te ha sido infiel (o lo continúa siendo). Muchas parejas se “recuperan” de una infidelidad, pero es una herida profunda que marca y dice claramente falta de amor y respeto.
  • Consume drogas, no sabe cuándo dejar de tomar, gasta dinero desaforadamente, abusa de ti física o psicológicamente.
Aunque alejarnos de la persona que amamos puede resultar bastante doloroso, permanecer en una relación que obviamente no te llena o no te hace feliz, tiene un futuro dudoso sino oscuro.
 

Sexo cuando ya tenemos hijos

Sexo cuando ya tenemos hijos

Reconozco que la imagen de un papá y una mamá enfrascados en las obligaciones cotidianas de atención a sus hijos no es la más sensual que uno pueda imaginar. Cuando tenemos hijos, nos desdoblamos de tal manera que a veces el papel de padres termina reduciendo casi a un fantasma a aquel “animal sexual” que alguna vez fuimos. Pero es muy importante que aprendamos a lidiar con nuestra nueva vida después de tener hijos y que sepamos qué hacer para no dejar morir la pasión y darle un segundo impulso a la vida sexual.
El desafío, no obstante, no termina cuando cesa el periodo de los cambios de pañales. Incluso cuando la atracción se mantienen viva y ya los niños comienzan a ganar independencia, a la pareja de nuevos padres le resulta difícil encontrar el lugar y el momento para disfrutar en la intimidad en un hogar lleno de pasos y puertas que se abren y se cierran constantemente. Cuando el problema no es la falta de deseo sexual, sino las circunstancias para saciarlo, hay algunas medidas clave que podemos tomar:
• Evitar el efecto del cansancio: Acuesta a los niños temprano y haz una cita con tu esposo. Por una vez que dejes los quehaceres para mañana no se va a acabar el mundo… al menos fuera de tu dormitorio.
• Establecer el respeto de tu privacidad: El cuarto de papá y mamá no es una sala de juegos. Enseña a los niños a tocar y pedir permiso para entrar. Queda de tu parte mantener las puertas cerradas y proteger tu espacio personal.
• Ser flexible en tiempo y espacio: El amor no tiene por qué limitarse al horario nocturno ni a las cuatro paredes de tu cuarto. Sean creativos, escápense a otra habitación de la casa lejos de los chicos o celebren un almuerzo especial cuando los niños estén en la escuela.
• Aprovechar la tecnología: Deja que los niños disfruten de un DVD o una película por streaming y tendrás tiempo para un baño juntos y mucho más que un abrazo apurado.
• No descuidar el look y el ambiente: Las velas, la música y la ropa interior sexy nunca están de más. Si tienes familiares cerca que te puedan cuidar a los chicos, planifica una noche romántica una que otra vez y combina los rituales con las sorpresas.

No dañes tu relación de pareja

El fracaso de una relación de pareja se relaciona con la forma de elegirla y con la manera de establecer vínculos amorosos con personas que habitualmente atraen por su manera de ser, de acuerdo con psicología-online.com

Cuando una relación de pareja fracasa, genera sentimientos deculpa y baja autoestima, sin importar quién sea el que tiene la mayor responsabilidad de los problemas. Es entonces cuando se presenta un examen de consciencia, donde se analizan qué factores intervinieron.

Al respecto, la doctora Shiri Cohen, de Harvard Medical School, quien busca entender los mecanismos de la empatía en la pareja, explica que actualmente una relación se predispone al fracaso cuando:
 
1. No expresan sus sentimientos. Los hombres se encuentran satisfechos cuando ellas comparten su felicidad, mientras que las mujeres los son cuando sus parejas expresan su frustración y su malestar.


Estas son las conclusiones del estudio dirigido por la investigadora, quien explica que si dentro de una pareja ambos miembros no expresa lo que siente, determina que el otro u otra de por sentado cosas que a la larga serán motivo de ruptura.
 

2. Pornografía. Es el obstáculo más común citado en muchas de las relaciones entre hombres y mujeres jóvenes. Las mujeres dicen que los hombres son emocionalmente inaccesibles, mientras que ellos no demuestran interés en la relación cuando están enredados con la pornografíaexplica Jim Wysong, autor del libro "The Neutering of the American Male".

3. Redes sociales. De acuerdo con declaraciones de la terapeuta de parejas de San Diego, Estes Jennine, para el Hoffingpost, elfacebook y otras redes se han convertido en un motivo de disputa dentro de las relaciones de pareja.


De hecho, es muy común escuchar en las cortes de divorcio acerca de temas como celos, infidelidad, coerción de la libertad de expresión, represión, e incluso violencia verbal (escrita) y las redes sociales.

Al respecto, explica que estar bien en pareja es posible, pero que se debe tener cuidado dado que no es igual a necesitar tener unarelación. Por ello, de debe distinguir entre necesitar por amar y amar por necesidad.

Recuerda, si bien es posible prevenir el deterioro de una relación, tampoco es bueno comenzar a obsesionarse con la misma, mucho menos temer al rompimiento ni a la soledad.