Sexologa Clinica

Sexologa Clinica
Psicoterapeuta.

martes, 26 de agosto de 2014

Dar un masaje sensual

Para hacer un masaje sensual en pareja, primero, hay que tener muchas ganas de pasar un rato agradable con nuestra persona. Es imprescindible tener la mente bien motivada para dar e, incluso, para recibir un masaje. También es aconsejable llevar el estómago relativamente vacío o poco lleno, que es lo mismo. ¿Os imagináis una comida o una cena a base de ostras, Moët y fresas? No es Pretty Woman, es la manera más conveniente de recibir o dar un masaje con nuestro cuerpo preparado para ello y, como comprenderéis, comerse una pizza antes no está indicado para disfrutar de un buen masaje. 
Por otra parte, el exterior, que ha de estar preparado la temperatura debe de ser de unos 25 grados y provisto de todo aquello que nos hará sentirnos como reyes o reinas: herramientas y productos perfectos para el masaje, la luz justa y necesaria, todo aparato de comunicación apagado, música suave, aroma a azahar, por ejemplo…, todo lo que notéis que puede favorecer un ambiente cálido, de relax, zen. 
Cuando hemos mencionado “herramientas”, nos referimos a todo aquél textil, por ejemplo, que emplearemos durante el masaje: toallas y sábanas, sobre todo. Procurad que sean agradables (incluso a la vista), que sean suaves, esponjosas, perfectas para descansar los cuerpos y hacer de la experiencia un goce para la piel. 
Los productos a utilizar son, sobre todo, velas y aceites de masaje. ¿Sabes que los aceites vegetales biológicos son mucho más sanos para la piel que los de parafina, que son químicos y, además, no consiguen el mismo efecto deslizante que los primeros? Pues ya lo sabes. Elige el aroma que más te/os guste, por ejemplo, nueces o albaricoque, que son aromas dulces y duraderos. 
El que dé el masaje ha de asegurarse de que lleva las uñas perfectamente recortadas, que no lleva ningún tipo de joya y de que su ropa no molestará en ningún momento del masaje. Podríamos incomodar un poco a la persona si le hacemos cosquillas, sin querer, por ejemplo, con un collar, así que, ya sabéis, cuanta menos ropa y abalorios, mejor. 
Es extremadamente importante, si no imprescindible, que el encargado del masaje sienta -como si fuera él el que está recibiendo el masaje erótico- lo que la persona nota. Para ello, hay que estar atentos a la respiración, a los ojos (si se abren y se cierran, por ejemplo), a los movimientos involuntarios, a la textura de la piel (si siente escalofríos), a los sonidos que emita, etcétera. No hay mejor manera de estar atentos a nuestra persona que oyendo hasta el movimiento de las aves siberianas, es decir, todo. 
Para que la técnica resulte amena, el masaje erótico ha de aplicarse a través de pellizcos, caricias, con toda la mano, con las puntas de los dedos, con otra localización de nuestro cuerpo (pezones, genitales…), presionando, amasando…, la verdad es que si se coordinan diferentes tipos de movimientos durante el rato que estemos dando el masaje, resultará más ameno y más aguantará la persona que recibe el masaje. No olvidéis que llegará un punto en que el masaje suba de temperatura y no podáis evitar friccionar otras partes de vuestro cuerpo. El acto del masaje sirve para conectar químicamente, interiormente con las personas (aquí no estamos tratando los masajes terapéuticos), así que tened en cuenta que el intercambio de sensaciones resultará sensacional. 
Es un masaje erótico y la imaginación está al servicio de la técnica. Intercalad mimos entre vosotros en el masaje: un beso por aquí, una succión por allá; una fricción por aquí, un lametón por allá. Las partes del cuerpo utilizadas para ello, como ya hemos indicado, pueden ser diversas: nuestro firme pezón, un erguido pene, nuestro liso pubis, nuestros culo respingón, ¿qué más da? lo importante, ante todo es alcanzar el clímax mediante un excusa, que es el masaje, mediante una preparación previa cuidada y mediante una ejecución que nos transporte al apogeo de un momento perfecto. 



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