Sexologa Clinica

Sexologa Clinica
Psicoterapeuta.

jueves, 24 de julio de 2014

El lado B de la convivencia


Armar un nidito de amor es una maravilla, pero ojo..., ¡que también trae su yapa!¡Tomalo con humor!
HACE MUCHO DEPORTE Y TRANSPIRA 25 REMERAS POR SEMANA

Te parece un caño que esté marcadito, pero de golpe te das cuenta de que en el departamento hay un constante olor a "algo". ¡Son sus zapatillas de correr! Las sacás al balcón y le pedís que lo haga él la próxima vez, pero no hay caso. Encima, se le ocurrió ir corriendo al trabajo: ya no trae un equipo transpirado, ¡trae dos! Le rogás que lave todo rápido y, claro, como él no sabe usar el lavarropas (ni que fuera una nave espacial), lo tenés que hacer vos. Pero ves que llega muy cansado y te dan ganas de ayudarlo. Es que lo querés incluso con su "olor a hombre", total, después sale bañadito y ¡renovación total!

YA NO TE LLAMA POR TELÉFONO

Como se ven todos los días, supone que no es necesario ese llamadito que a vos te alegraba la tarde... "¿Para qué? Si en un rato te voy a ver", te dice. También extrañás el "Buen día" que te llegaba a la mañana por mensajito a la oficina y te llenaba la panza de flores. Y no hay caso, él está muy relajado con el tema. Pero ¡a no perder el flirteo casero! Le podés dejar una notita sorpresa en la billetera para que la vea cuando pase por el kiosco y se sorprenda, o mensajearlo vos. Reemplazá el reproche por gestos divertidos y todo va a fluir mejor.

LAS COSAS DE HOMBRE...¿SON FEAS?

De pronto, el apacible paisaje del hogar que solías habitar ¡cambió!

Y sumó objetos que, además de resultarte ajenos, no son muy estéticos que digamos. El casco de la moto, los guantes, el skate, la bici, su billetera y las llaves, todo masculino, de color negro o con estampas extrañas que nada tienen que ver con tu estilo ni con la deco de tu casa. Y como no hay tanto espacio, quedan a la vista, arriba de la mesa o en una silla en la cocina. Cuando se va, pensás en hacer desaparecer todas sus cosas, pero después te das cuenta de que convivir implica mezclarse un poco, ¡y eso está buenísimo!

INVITA A LOS AMIGOS

Está chocho con su nuevo hogar, entonces siempre que se juntan con los amigos, su WhatsApp anuncia: "Vénganse a casa". Te querés matar, pero te hacés la novia buena onda y les comprás chocolates para el postre. Sus amigos hacen lo posible por dejar todo limpio, pero son hombres: los platos están mal lavados, te quedan botellas de gaseosas vacías, acumulás envases de cerveza y cartones de pizza. El detalle: usan tu baño, el único que tenés, y sabemos cómo son... Pero con el tiempo, encontrás una solución, la limpieza del hogar se hace justito al día siguiente de que vienen los chicos. Total, ellos son más rutinarios y casi siempre vienen el mismo día. ¡Tema resuelto!

LA HIGIENE Y EL ORDEN

Sus normas de higiene están lejos de los estándares que vos mantenés. Cuando te sentís en un basural, para él, la casa está impecable. Te revientan los pelos en el jabón, los platos acumulados, el olor a comida del día anterior, y lo mirás en busca de complicidad, pero él está tan relajado... Siente que vive en un hostel. Encima, el tacho está por rebalsar y lo ves haciendo acrobacias para enchufarle un papelito más. ¿No se le ocurre que él también puede sacar la basura? No, él cree que hasta hoy se cambió la bolsa por arte de magia. Y en lugar de usar la alfombrita del baño, insiste en pararse sobre el toallón que acaba de usar. y dejarlo en el suelo abollado, ¡claro! No entendés cómo pueden ver la casa de maneras tan distintas, pero, con tu paciencia infinita, tratás de explicarle. Él también te banca un montón.

¡VENÍA CON UN PERRO INCLUIDO!

Te trajo al pastor inglés y el primer día fue un flash. Te pareció re divertido tener una compañía cuando volvés de trabajar y ver cómo mueve la cola si ponés un jazz. Hasta que te das cuenta de que viven en un dos ambientes y la mascota está ¡en todos lados! Hay que esquivarla hasta para ir al baño. Cuando están listos para salir a romper la noche, desde el ascensor se escuchan los ladridos de la bestia. Como a él le da pena el perro (y a vos, los vecinos), entonces te propone quedarse en el depto. Y bueh: piden sushi y la pasan bárbaro igual. No era tan grave quedarse en casa, y "en familia". Al fin y al cabo, ya son tres.

LAS MAÑANAS YA NO SON LO QUE ERAN

Él entra a trabajar más temprano. Y el primer gran problema fue... ¡la alarma de su despertador! Insoportable. Vos amanecías con un sonido de pajaritos o con un ringtone de la canción que te gusta, y ahora tenés que abrir los ojos con esa bocina que parece avisar que se está incendiando el mundo. ¡Imposible volver a dormirte después de semejante sustazo! Tampoco pudieron resolver el temita de que no arme una comparsa para encontrar la ropa. Así que decidiste ser una buena cónyuge, y ahora te despertás con él. ¡Y le ganaste unas horas a tu día!

¿GOOD? FOOD

De repente, tu alacena se llenó de papas fritas, maní, chocolates y dulce de leche. Le copa la sensación de ir al súper y comprar lo que se le cante, total no hay una madre que controle o le diga: "Te vas a sentir mal si comés tantos chocolates". Vos estabas acostumbrada a la ensaladita y ahora salen los fideos y los patys como locos. Como si resistirse a la tentación fuera fácil. Además, lo mirás y ¡él come todo sin culpa! Una opción es activarte y salir a hacer más deporte para poder comer lo que quieras, y la otra, aceptar que la convivencia ¡viene con unos kilitos de yapa!
 Foto: Evelyna Callegari

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