Sexologa Clinica

Sexologa Clinica
Psicoterapeuta.

domingo, 23 de marzo de 2014

Controlar la eyaculacion con el Tantra.

 Consulta:He leído que en el Tantra no se eyacula y me gustaría que me aclarases como se hace eso. Si hacemos el amor y no eyaculo entonces me pierdo ese placer que es el orgasmo. Por otra parte, ¿no puede tener consecuencias negativas sobre el organismo el no permitir esa liberación?. He oído el comentario de que la retención del semen podría incluso llegar a producir infecciones genitales.
R:
Efectivamente en el Tantra se aprende a controlar la eyaculación. Son técnicas practicadas desde hace miles de años, no sólo en el Tantra, sino también en el Taoísmo y en otras vías místicas incluso occidentales.
Lo primero que habría que decir es que el orgasmo y la eyaculación en el hombre no son lo mismo. Por desconocimiento y por miedo hemos aprendido una sexualidad mecánica y exclusivamente genital, pero aunque parezca increíble un hombre puede tener orgasmos sin eyacular, es más, un hombre puede tener varios orgasmos seguidos sin eyacular. La eyaculación y el orgasmo son en realidad dos efectos distintos controlados por partes distintas del sistema nervioso. Cuando el hombre aprende a controlar su energía y a desligar ese automatismo de orgasmo-eyaculación, entonces no pierde energía (la eyaculación en el hombre es un vaciamiento) y puede acceder a ese otro nivel del orgasmo que va más allá de la mera descarga genital. La experiencia del orgasmo en el hombre se acerca entonces a la experiencia del orgasmo en la mujer. Por eso se habla del “hombre multiorgásmico”. La mujer es multiorgásmica por naturaleza, pero el hombre también puede serlo. Lejos de tener entonces que renunciar como tú dices, a ese placer que es el orgasmo, a lo que nos abrimos es a un placer mucho mayor que aparece cuando eliminamos “el corte” que supone la eyaculación. El orgasmo eyaculatorio es solo un instante de “rozar el cielo”, que se viene abajo inmediatamente con el vaciamiento que sigue a la eyaculación.
Las consecuencias de que un hombre no eyacule no son negativas para el organismo. Todo lo contrario. Como decía antes, la eyaculación es una gran pérdida de energía en el hombre, algo que le vacía y que es necesario solamente para tener hijos. Habría que aclarar aquí que es bien distinta, en cuanto al efecto de esa pérdida de energía, una eyaculación “consciente” en contraposición de la normal eyaculación “automática”. Cuando se eyacula conscientemente, con total propósito e intención, no se produce esa pérdida de energía en la misma forma. El tantrica utiliza la eyaculación sólo para concebir un hijo, y de una manera consciente. Una concepción así produce una energía cargada de todo el intento que se pone en dicho acto, energía que se transmite al nuevo ser que viene a encarnar.
El tantrica-hombre realmente deja de eyacular siempre, con la excepción anterior de engendrar un hijo. Al haber sanado su mente y sus emociones y haber desatado esa compulsividad mental-genital que lleva a la mayoría de los hombres a la masturbación crónica, el tantrica no tiene necesidad de ninguna “descarga”, incluso las poluciones nocturnas, conforme la mente se va liberando, llegan a desaparecer de forma natural. Como te decía, lejos de suponer esto un trastorno para el organismo, lo que supone es un verdadero regalo. El organismo está perfectamente preparado para reabsorber y reciclar todo ese semen no sacado al exterior. Cuando un hombre no eyacula durante tiempo, toda esa energía “no tirada” equilibra y rejuvenece el organismo y pude además utilizarse para elevar la consciencia de la persona. Por eso siempre en las religiones y vías espirituales se ha establecido la castidad. Se desconocía la realidad de la sexualidad tal como el Tantra la ve, pero se sabía que un hombre no puede tener energía para “elevar su alma” mientras no preserve su energía seminal. En el Tantra también se preserva la energía seminal en el hombre, pero sin tener que renunciar a la relación hombre-mujer aquí en la Tierra, sino convirtiendo esa relación y la sexualidad en lo que es, en una verdadera vía de crecimiento espiritual, de elevación de la consciencia.
Existe en nuestra cultura esa visión de la sexualidad como “descarga” y de que dicha descarga es necesaria incluso beneficiosa para el equilibrio fisiológico y psicológico. Nada más opuesto a la verdad. La necesidad de descarga viene de un cuerpo y de una mente desequilibrada, como es la media normal en nuestra civilización. Un cuerpo y una mente sometidas a estrés y ansiedad continuas, ve en la descarga una liberación, siendo ésta sin embargo la simple continuación del ciclo arriba-abajo en el que se mueven normalmente nuestros estado mentales y emocionales. Cuando la energía de una persona comienza a equilibrarse desaparece ese esquema de descarga.
El que el hombre aprenda a no eyacular es, además, de suma importancia para la relación femenino-masculina, pues le permite “estar presente”. En el Tantra el acto sexual se convierte en una meditación en pareja, en un acto de unión y de reconciliación de los opuestos, donde lo masculino, el hombre, venera y se pone al servicio de lo femenino, la mujer. El Dios encarnado venera a la Diosa encarnada y la entrega su energía desinteresadamente. Cuando el hombre eyacula (y sobre todo, como decíamos, de manera automática e inconsciente) simplemente “se va”. Deja de estar presente. El hombre ha mirado por sus objetivos y ha dejado de venerar a la Diosa. La clave del amor tántrico podríamos describirla como “presencia”. Presencia del poder masculino entregado y desinteresado, desde el corazón, dentro de la mujer. Esa presencia de entrega de un hombre dentro de una mujer es sanadora y permite hacer de la sexualidad, como el Tantra considera, la reproducción de la danza sagrada de lo femenino y lo masculino aquí en la Tierra a través de la Diosa y el Dios encarnados en la mujer y el hombre.
¿Cómo puede un hombre aprender a no eyacular?. Pues hay técnicas que se enseñan en el Tantra, pero lo más importante es comenzar a cambiar las creencias. De ahí parte todo lo demás. Cuando sabemos que hay otra cosa es cuando podemos ir hacia ella. Después de eso, el trabajo es consciencia del cuerpo, de la respiración, maestría de la mente y de la propia energía. No eyacular, al final, sin necesidad de sofisticadas técnicas, es simplemente una cuestión de intención y de atención. Depende de donde la enfoquemos, ahí nos dirigiremos.

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