Sexologa Clinica

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Psicoterapeuta.

domingo, 18 de febrero de 2018

Revive la pasión con la práctica del petting ❤️❤️❤️ (Magreo, tocarse, enro...




En la era de los gadgets y las apps, de los juguetes más punteros y de la incesante búsqueda de nuevas formas de placer, el regreso a los orígenes del sexo que supone el petting es una vuelta de tuerca bastante original y placentera.
¿Recuerdas cuando eras tan solo una adolescente y comenzabas a descubrir tu sexualidad? Probablemente, las primeras veces no fuera más allá de unos besos, unos interminables abrazos o unos roces por encima de la ropa. ¿Y si te dijéramos que esa puede ser una de las claves principales de tu bienestar sexual? Y es que lejos de la infinidad de posibilidades del kamasutra o de las nuevas y dispares técnicas sexuales, el back to basics que supone el petting puede ser, para muchos, el verdadero redescubrimiento del placer. ¡Olvídate de estas posturas de momento!
El petting tradicionalmente se asocia a "hacer el amor con ropa", es decir, darse besos y caricias de manera que suba la temperatura sin que nunca se produzca el coito. Hoy el día, sin embargo, se considera petting a todas aquellas prácticas que no conlleven penetración, por lo que la masturbación, el frotamiento o incluso el sexo oral podrían entrar dentro de esta categoría.

Vale, ¿entonces básicamente es tener relaciones sin llegar a practicar la penetración? Sí, pero tal vez aquí lo que haga de esta práctica algo especial es el deseo de que sí haya coito, cohibiéndoos de ello como dos adolescentes. A partir de aquí entran en juego numerosos factores que pueden suponer un revulsivo para relaciones sexuales monótonas o para aquellos que, simplemente, quieren probar algo diferente. Aquí tienes cuatro geniales motivos por los que practicar petting.

1. Sexo seguro

Partimos de algo bastante evidente: es una forma de practicar sexo seguro. El petting puede ser una gran idea cuando no tengas mucha confianza con tu pareja sexual o cuando no tengáis preservativo o algún otro anticonceptivo que utilizar. Obviamente impedirá algún embarazo no deseado pero también puede prevenir algunas enfermedades que se contagian a través del coito.

2. Imaginación al poder

El hecho de no tener que ir al grano de mantener relaciones sexuales convencionales, os ayudará a estimular vuestra imaginación en la búsqueda del placer. Búscalo con caricias, masajes, susurros, abrazos... Y también mediante la masturbación o el sexo oral. Puedes hacer alguno de estos juegos eróticos o probar a excitaros con diferentes posturas y técnicas. Aquí tienes unas cuantas (algunas no valen, ¡recuerda que nada de penetración!)

Descubre: Prácticas sexuales nuevas (y un poco raras) que debes probar una vez en la vida

3. El morbo de lo prohibido

Saber que no podéis practicar la penetración bajo ningún concepto hará, de hecho, que os apetezca hacerlo más que nunca. No falla: deseamos lo que no podemos tener. Así que si os ponéis como condición que no haya coito, la próxima vez que practiquéis sexo disfrutaréis de ello más todavía. Por lo tanto, jugad a dejaros la ropa interior puesta, por ejemplo, durante un largo rato, y simplemente disfrutad frotando vuestros cuerpos. Seguro que al día siguiente repetís con más intensidad.

4. Vuelta a los besos

Cuando va pasando el tiempo, normalmente descuidamos en nuestras relación cosas tan sencillas como darnos un beso apasionado como antes. Como esos interminables besos que os dabais las primeras veces que os veíais y estabais juntos. Así que te recomendamos que vuelvas a ello gracias a esta técnica y disfrutes de una larga sesión de besos en la boca, en el cuello, por todo el cuerpo... Es una manera de sentir renacer la pasión y recordar lo mucho que os deseabais cuando os conocisteis.

Descubre: Los besos más románticos del cine: ¡prepara los pañuelos!

miércoles, 14 de febrero de 2018

Ritual tántrico para despertar el deseo.




Lo ideal es ejercitarse diariamente, por la mañana y por la noche, y hacer por lo menos tres series de 15 o 20 repeticiones para cada uno de los ejercicios vaginales. Es muy frecuente sentir dificultades para mover los músculos de la vagina en las primeras tentativas, pero no te desanimes. Vas a notar los resultados positivos en tus relaciones sexuales en las primeras semanas.

Apunta estos ejercicios para fortalecer la vagina

1.Siéntate en una silla con las manos apoyadas en la pierna. Mantén los pies en paralelo y separados por unos 20 centímetros uno del otro. Contrae los músculos de la vagina como si apretases algo dentro de ella. Cuenta hasta tres y relaja. Cada día aumenta paulatinamente el tiempo de contracción hasta llegar a contar diez.
2.En la misma posición sentada, contrae y relaja los músculos de la vagina rápidamente. Para mantener un ritmo imagina que acompañas una respiración acelerada.
10 ejercicios para fortalecer la vagina y aumentar el placer
3.Échate en la cama y mantén las piernas separadas y arqueadas. Mete un dedo en la vagina e intenta apretarlo lo máximo que puedas. En caso no sentir presión, introduce dos dedos. Cuando la musculatura de la vagina esté más rígida, vuelve a probar con un solo dedo.
4.Échate en la cama y mantén las piernas separadas y arqueadas. Mete un dedo o dos en la vagina e intenta chuparlos con los músculos vaginales. Cuenta hasta tres y relaja. Parece imposible pero es un ejercicio muy eficaz.
5.Túmbate en una colchoneta de yoga y deje los brazos a lo largo del cuerpo y las piernas flexionadas. En esta posición inicial, contrae los glúteos y poco a poco eleva la cadera para acabar apoyándose en los hombros y pies. Vuelve despacio a la posición inicial y relaja los glúteos.
Cómo hacer unos ejercicios para fortalecer la vagina

6. En la posición inicial anterior, contrae el ano en tres tiempos, sin relajar. Primero una contracción ligera, seguida de una más fuerte y después una contracción anal de gran intensidad. Inmediatamente después contrae la vagina como si estuviera succionando algo. Cuenta hasta tres y relaja los músculos, primero los de la vagina y después los del ano.
7.De pie y con las piernas un poco flexionadas, pon las manos en cintura y deja los pies en paralelo separados por 20 o 30 centímetros. Contrae las partes internas de la vagina y mueve la pelvis hacia adelante y arriba. Cuente hasta tres y relaja.
8.En la misma posición de pie, haz un movimiento continuo y circular como si jugaras con un aro, sólo que en cuatro fases: 1. Mueve la pelvis hacia arriba y adelante; 2. Mueve la cadera hacia la izquierda; 3. Empuja el culo para atrás; 4. Mueve la cadera hacia la derecha.
9.De pie, con los brazos relajados a los largo del cuerpo, mantén los pies paralelos y distantes 20 centímetros uno de otros. Contrae las nalgas e intenta unirlas el máximo que puedas. Cuenta hasta tres y relaja.
Si fortaleces los músculos de la vagina tendrás más placer en la cama
10.En la posición anterior, contrae y relaja los músculos de la vagina de manera intensa y acelerada siguiendo el compás de una respiración acelerada.



domingo, 11 de febrero de 2018

Cinco excitantes y placenteras posturas abandona la rutina.





¿Cuál es la postura más excitante.? Y ¿la más surrealista? En cuestión de sexo... Hay que innovar... Olvídate del misionero descubre la postura más placentera... hay posturas, para flexible, para acróbata, para como comodonas. Cuáles son tus preferidas?. En cuestión de sexo se trata de innovar descubre mi top de cinco postura con la que seguro experimentarás un orgasmo de película, prepárate a buscar la pareja que más te guste o la que más excite y vamos a vivir todo lo intenso....


miércoles, 7 de febrero de 2018

Celos en pareja aprende a controlarlo.




Celos hay de muchos tipos, profesionales, celos entre hermanos, en el amor… se suelen relacionar con la envidia y el egoísmo, y nacen de las comparaciones con otras personas en las que concluimos que TÚ GANAS porque YO PIERDO.
En este post analizaremos el tema de los celos patológicos en una relación de pareja. Para ello vamos a conceptualizar qué son los celos.
Los celos son una reacción emocional intensa que provoca una sensación de malestar psicológico. Los celos surgen cuando percibimos a una tercera persona como una amenaza que pone en peligro nuestra relación sentimental.
En sentido amplio, todos hemos sentido celos alguna vez en nuestra vida, pero el problema surge cuando no hay una causa real de amenaza sino que vemos enemigos donde no los hay.
Vamos a ver unas pautas que os ayudarán a controlar los celos dentro de la relación de pareja. Si las aplicáis con ayuda de vuestra pareja comprobaréis que la calidad de la relación mejora.
TENGO UN PROBLEMA
 Lo primero es que la persona celosa identifique y reconozca que tiene un problema. ¿Por qué lo elevamos a la categoría de problema? Pues porque me genera malestar, a mí y a mi pareja. Y como problema que es, tenemos que buscar la manera de resolverlo. 
CON MIS CELOS PERDEMOS AMBOS
conducta-celosaLos celos llevan a la ruptura de la relación, en la mayoría de los casos en los que no se tratan. Porque para la pareja resulta súmamente incómodo sentirse juzgado y cuestionado constantemente por la persona celosa. ¿Quién aguanta eso durante mucho tiempo? No te engañes, las conductas resultantes de los celos patológicos no te ayudarán a mantener a tu pareja, más bien al contrario.

MI PAREJA NO ES LA RESPONSABLE DE MIS CELOS
Yo soy el único responsable de mis emociones y sentimientos. Tendemos a culpar al otro de nuestro malestar y eso es un error. ¿Mi pareja me pone celoso o YO soy incapaz de controlar mis emociones? Escoger una u otra sentencia es la base para el cambio. Si decido que yo no soy responsable de lo que siento estoy condenándome a permanecer igual. Porque cuando algo nos genera malestar tenemos que aprender a afrontarlo de manera diferente a como lo hemos hecho hasta el momento. Un cambio de perspectiva, reinterpretar de la realidad que observo y modificar y/o eliminar las respuestas conductuales disfuncionales me van ayudar a superar los celos.



domingo, 4 de febrero de 2018

Confesiones de tu amante secreta : Una forma sensual y muy erótica de excitarnos

Muchas veces estamos buscando la forma de aumentar nuestra libido, y aunque te suene raro, gracias a las letras lo puedes conseguir sin remedios caseros ni pastillas “milagrosas”.
El sexo es delicioso, placentero, relajante e increíble. Pero hay que ser honestas: no siempre nos apetece. Los cambios hormonales, las relaciones monótonas, el exceso de estrés, las preocupaciones y otros factores pueden influir en nuestros niveles de deseo sexual y llevarlos al piso.
Y claro que esto puede llegar a afectar de forma importante tu relación. Si este escenario es familiar para ti, te recomiendo un aliado infalible: Confesiones de tu amante secreta, mis mejores relatos eróticos.
Desde la literatura de este tipo, que por cierto se vende como pan caliente, hasta los relatos que escriben aficionados en la web, el sexo escrito resulta muy pero muy excitante, siendo una gran forma de animar nuestro deseo al ayudarnos a visualizar o entrar el contacto con muchas de nuestras fantasías sexuales.

Los buenos relatos eróticos tienen la capacidad de ser muy descriptivos, lo que hace que inevitablemente nuestra imaginación se active y evoque cosas pasadas o deseos que no se han cumplido. Con el cerebro en actividad comenzamos a lubricar y a sentir el deseo.
Pero además son un excelente medio para encontrar ideas creativas que podemos poner en práctica con el fin de salir de la rutina sexual.  Se trata de ver este tipo de relatos no como un medio para quejarnos de nuestra vida sexual, sino como una inspiración para animarla y darle un poco de picante.
Y si ambos están dispuestos a trabajar en ello ¿qué tal leer juntos estos relatos eróticos? Esta puede ser una experiencia muy interesante para descubrir juntos el placer del erotismo escrito, ¿te animas?
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Conoces las mejores zonas EROGENAS Masculina y Femenina y aprende como e...





Mujeres y hombres somos diferentes en muchos aspectos, sobre todo en el tema erótico; sin embargo, compartimos algunas zonas erógenas.

En estas partes del cuerpo contamos con una mayor cantidad de terminaciones nerviosas, por lo que son más sensibles y disfrutamos cuando son estimuladas de forma adecuada.

Las zonas erógenas se dividen en dos formas: primarias, que son las partes del cuerpo más sensibles y que responden con mayor facilidad a la estimulación, y las secundarias, que también responden a las caricias pero en menor grado:

1. El cabello: El masaje del cuero cabelludo produce un relajamiento muy placentero, por lo que resulta recomendable al comienzo y al final del acto sexual.
2. La boca: La sensibilidad de los labios aumenta con la excitaciónhaciéndolos muy sensibles al roce y la caricia de otros labios.
3. Las orejas: Son partes del cuerpo muy sensibles, y en contra de la creencia general, las de los hombres suelen serlo más que las de las mujeres. Hay dos partes muy sensibles en los dos sexos: el lóbulo de la oreja y la parte trasera.




4. Pechos: El pecho del hombre responde sexualmente pero con menos intensidad que el de la mujer. Los senos de una mujer son muy sensibles y son un centro de placer femenino.
5. Pies: Los pies están llenos de terminaciones nerviosas que proporcionan sensaciones muy placenteras.
 
6. Próstata: Es el llamado punto G masculino por las sensaciones tan intensas que produce. Se alcanza por el periné en el hombre, rafe medio y en la pared anterior de la vagina en la mujer.
7. Ano: De gran sensibilidad tanto en el hombre como en la mujer. Se describe como un tipo de orgasmo, especialmente en la mujer, de gran profundidad e intensidad.
8. El clítoris: Es la parte más sensible sexualmente y, para muchas mujeres, la más fácil de estimular. Se describe como un tipo de orgasmo.
9. La vagina: La entrada de la vagina es rica en terminaciones nerviosas y reacciona con intensidad a toda clase de caricias. Se describe como otro tipo de orgasmo.

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10. El pene y testículos: Son zonas extremadamente sensibles en un hombre y por lo tanto donde recibe las sensaciones más intensas y placenteras. Cada zona del pene tiene relación con áreas del cuerpo del hombre y, por lo tanto, de sensaciones distintas.
11. Los brazos: En las axilas y la parte interna del antebrazo. Tanto los brazos como las manos se pueden estimular usando la punta de la lengua.
12. La espalda: En los lados de la columna vertebral y el vientre, alrededor del ombligo (en mujeres), y entre el ombligo y el pubis (en hombres).

Es un hecho que sabiendo estimular correctamente a la pareja, podemos considerar que todo el cuerpo es una zona erógena, lo cual también se debe a que la piel es la mayor fuente de sensaciones.


Recuerda que sumado a una buena comunicación, la gentil y adecuada estimulación de estas zonas ayuda a lograr una relación sexual repleta de sensaciones. Por ello, conocer tu cuerpo y el de tu pareja es el mejor camino hacia el placer.


miércoles, 31 de enero de 2018

¿Porque se pierde el interés sexual en alguna pareja? Y ¿ cómo puede rec...




Si una persona aspira a tener un nivel de  deseo sexual estable y frecuente, con independencia de los cambios de pareja, del paso de los años, de las alteraciones producidas por la convivencia, o del estado de ánimo o de salud, es que alberga unas expectativas poco realistas.
Hablamos de algo que está afectado por muchos factores. Algunos tienen un origen más fisiológico, como los trastornos hormonales, el consumo de medicamentos y los efectos de algunas enfermedades crónicas – diabetes, insuficiencia renal–. Otras causas, en cambio, son de carácter más complejo y personal: la inapetencia puede hundir sus raíces en problemas de pareja, dificultades eróticas previas, la desmotivación, un bajón en el estado de ánimo o un periodo de dificultades laborales o familiares. La falta de deseo es una situación en la que intervienen múltiples elementos y, lo que es más importante, juega un papel clave en la forma en que los vive cada persona.
Dando por bueno que se puede ser muy feliz con niveles bajos o nulos, también resulta legítimo querer más y tratar de activar ese impulso en un intento de recuperar cotas anteriores o, sencillamente, incrementar el actual.
Un error común consiste en forzarlo, pero otro es quedarse de brazos cruzados. Esa apetencia hay que cultivarla, ir a por ella. Se pueden trabajar las fantasías sexuales, potenciar la intimidad de la pareja y recuperar espacios y tiempos perdidos, cambiar las costumbres que parece que ya no funcionan e introducir algún cambio –en otras parejas puede pasar por dejarse de variaciones y volver a la rutina–. También hay que recordar que la piel está por todo el cuerpo, que disponemos de cinco sentidos y que las relaciones sexuales se pueden iniciar antes de estar desnudos y en la cama.
La falta de ganas no debe ser excusa para no quererse, abandonar el cuidado personal o para no sentirse deseable. Que haya inapetencia en ningún caso convierte a quien la tiene en menos hombre o mujer. Y del mismo modo que las relaciones eróticas empiezan estando vestidos, el deseo también se cultiva mimando el aspecto externo, regalándose un baño relajante, un paseo agradable, una lectura o música, o con cualquier otra actividad que haga sentirse bien.